XAVIER QUIRARTE
21 de abril de 2013 / 01:48 p.m.

México • Todas las noches, Rubén Ochoa suele leer un rato mientras le llega el sueño. En una ocasión, eligió un libro de José Emilio Pacheco que no había tenido ocasión de leer, y capturó tanto su atención que no lo dejó hasta terminarlo a las seis de la mañana. Era Las batallas en el desierto.

La novela lo cautivó porque sucede en la colonia Roma, barrio con el que Ochoa tiene una relación entrañable, pues parte de su infancia la pasó allí y su estudio está en una de sus calles. En entrevista con MILENIO dice que al leer el libro también se conectó "con la Roma actual, porque hay referencias a cosas que todavía existen, como la heladería La Bella Italia, la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, etcétera. También me conecté con cosas que me sucedieron en la niñez o que tuvieron que ver con mi familia. Por ejemplo, estoy casi seguro de que Las batallas en el desierto sucede en la escuela donde estudió mi madre".

El texto de Pacheco le propinó muchos "golpes visuales" y le despertó la idea de hacer Hoy como nunca, libro de artista donde aplicó una técnica de impresión fotográfica novedosa: "Usé la cianotipia, técnica fotográfica del siglo XIX; pero si antes había modificado su fórmula para revelar sobre piedra, ahora lo hice de modo que pudiera imprimir en tela y papeles de algodón. También modifiqué la fórmula para virar las imágenes al café express; es decir, utilicé café express como tintura y las fotografías adquieren tonos muy distintos".

Diecinueve fotografías componen Hoy como nunca, título tomado de uno de los capítulos. “Si has leído el libro —dice el fotógrafo—, las imágenes te van a dar una referencia visual a la novela, como es la botella de Nembutal, cuya etiqueta modifiqué y, en lugar de decir "preparada por el doctor fulano de tal", dice: "Preparada por José Emilio Pacheco y Rubén Ochoa. Todas las imágenes te pueden dar una referencia visual al texto, o, al revés".

El fotógrafo también consiguió artículos de la época, como un paquete de cigarrillos Elegantes, una botella de refresco Mission, un rastrillo viejo o un ejemplar de la revista Selecciones del Reader's Digest. Los elementos enriquecen las imágenes que el fotógrafo eligió para homenajear la obra de Pacheco: "Este libro es testimonio de mi admiración a la obra del maestro, la que me permite desarrollar mi propio discurso".

Hoy como nunca tendrá un tiraje limitado a 100 ejemplares, de los cuales el autor solo ha realizado cuatro. El primero, explica Ochoa, "lo tiene el maestro, a quien se lo entregué por medio de su esposa. Como está enfermo, no he podido hablar con él, pero Vicente Rojo me dijo que le encantó el libro, aunque yo no lo hice para que felicitara o me diera las gracias".

La revista Cuartoscuro publicará un artículo sobre libros de artista de fotografía, donde se habla de este proyecto. "Ahí explico que el libro es de un tiraje limitado, porque se vuelve más íntimo. Decides desechar —por decirlo de alguna manera— la masificación, para optar por algo más personal. El libro de artista, realizado de manera artesanal, establece otro discurso, otro ritmo, una sensación de mayor intimidad", finaliza Rubén Ochoa.