12 de febrero de 2013 / 04:01 a.m.

Durante este periodo, el gobierno de la iglesia queda confiado al Colegio de Cardenales, solo para el despacho de asuntos ordinarios o inaplazables.

Ciudad de México • A partir del próximo 28 de febrero, tras del renuncia de Benedicto XVI la sede quedará vacante y entrará en vigor la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, aprobada por Juan Pablo II en la que se establece la normatividad a seguir.

Durante este período rige el principio de nihil innovetur (que no se innove nada), el gobierno de la iglesia queda confiado al Colegio de los Cardenales solamente para el despacho de los asuntos ordinarios o de los inaplazables y para la preparación de todo lo necesario para la elección del nuevo Papa.

Y se establece que el Colegio de los Cardenales no tiene ninguna potestad o jurisdicción sobre las cuestiones que corresponden al Papa.

Durante la Sede Vacante el Colegio de Cardenales puede reunirse en dos tipos de reuniones: las Congregaciones Generales y la Congregación Particular formada por el cardenal Camarlengo en este caso Tarciso Bertone y otros tres cardenales elegidos por sorteo, llamados asistentes. En ella se deciden los asuntos de trámite y de menos importancia.

Y se establece que se debe esperar durante 15 días a los cardenales ausentes para iniciar el Cónclave y prevé un retraso si “hubiera motivos graves” pero pasados al máximo 20 días desde el inicio de la Sede Vacante, “todos los cardenales electores están obligados a proceder a la elección”. Si algún elector llega cuando los trabajos se han iniciado debe ser admitido en los trabajos.

Eugenia Jiménez