17 de marzo de 2013 / 05:15 p.m.

Esteban Gutiérrez tiene razones para sonreír después de cruzar la meta del Gran Premio de Australia en el décimo tercer sitio; si bien no representa ningún punto para la suma del campeonato de pilotos o de constructores, el originario de Monterrey clasificó como el mejor de los cinco novatos que tomaron la arrancada en la primera competencia del calendario 2013.

Tal vez él pudo haber obtenido más, pero sin duda se concentró en no cometer errores y entregar el coche completo tras 58 vueltas de competencia, y es que, tras el error del sábado en donde un choque le costó la posibilidad de avanza a la Q2 de la calificación, entendió que en sus primeras carreras deberá ir dando pasos poco a poco, buscando su propio ritmo.

“Definitivamente pudimos haber dado más. Teniendo una calificación más estable, sin el incidente, pudimos terminar más enfrente, es algo que tenemos que evaluar. Mi principal objetivo era terminar la carrera y como lo hemos logrado, para mí es un buen logro por ser mi primera competencia”, expresó el regiomontano e integrante del equipo Sauber.

Gutiérrez explicó que si pudo conseguir esto se debió a varios factores. En la condición física señaló que el trabajo realizado junto al fisioterapeuta Josef Leberer durante el invierno rindió frutos, y es que, el salto de la GP2 Series a la Fórmula Uno, se convierte en un duro paso para los competidores quienes sufren al afrontar carreras de más de una hora y media de duración, algo en lo que él no batalló. Sumado a ello, la parte sicológica resultó clave.

Esteban Gutiérrez tiene razones para sonreír después de cruzar la meta del Gran Premio de Australia en el décimo tercer sitio; si bien no representa ningún punto para la suma del campeonato de pilotos o de constructores, el originario de Monterrey clasificó como el mejor de los cinco novatos que tomaron la arrancada en la primera competencia del calendario 2013.

Gutiérrez explicó que si pudo conseguir esto se debió a varios factores. En la condición física señaló que el trabajo realizado junto al fisioterapeuta Josef Leberer durante el invierno rindió frutos, y es que, el salto de la GP2 Series a la Fórmula Uno, se convierte en un duro paso para los competidores quienes sufren al afrontar carreras de más de una hora y media de duración, algo en lo que él no batalló. Sumado a ello, la parte sicológica resultó clave.

Luis Ramírez | La Afición.com