27 de junio de 2013 / 03:18 p.m.

El presidente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), Peter Maurer, afirmó hoy que 2012 fue el año más difícil para la organización humanitaria en lo que respecta a la seguridad.

Subrayó la necesidad de revisar las convenciones de Ginebra, en especial en lo que se refiere a los conflictos armados internos.

""2012 fue el año más difícil para el CICR en lo que respecta a la seguridad, desde 2003 y 2005"", dijo el presidente del CICR en rueda de prensa en la sede del organismo en Ginebra.

""De acuerdo con las estadísticas, nunca antes en los últimos cuarenta años tantos voluntarios han sido asesinados como en Siria"", subrayó.

En Siria desde que inició el conflicto han perdido la vida 20 voluntarios de la Media Luna Roja Árabe Siria.

Además, un delegado del CICR fue secuestrado y asesinado en Pakistán; otro colaborador resultó muerto en Yemen; y la institución afrontó graves incidentes de seguridad en Afganistán, la República Democrática del Congo, Libia, Somalia y otros países.

""Estos y otros incidentes indujeron al CICR y a sus asociados a revisar sus medidas de seguridad. En algunos casos, hubo que introducir cambios en las actividades principales"", lamentó.

Maurer, al presentar el informe anual de actividades del organismo, recordó: ""El enfoque neutral, imparcial e independiente que aplicamos a la labor humanitaria es fundamental para garantizar que nuestras actividades sean ampliamente aceptadas, lo cual a su vez nos permite acceder y ayudar a las personas más necesitadas"".

En 2012, esta modalidad de trabajo permitió al CICR llegar a lugares previamente inaccesibles, por ejemplo en Siria, donde prestó asistencia a las víctimas de los enfrentamientos tanto en zonas controladas por el gobierno como por la oposición.

La intensificación del conflicto armado en ese país causó sufrimientos sin precedentes y generó necesidades a las cuales las organizaciones humanitarias en muchos casos no pudieron responder debido a las hostilidades.

Como es lógico, en 2013 la región sigue concentrando un importante nivel de actividades humanitarias, abundó.

""Las crisis humanitarias, como la que tiene lugar en Siria, suelen dar lugar a la búsqueda de soluciones políticas pero, en general, esas soluciones rara vez se concretan; por el contrario, los conflictos tienden a prolongarse en el tiempo, sometiendo a las poblaciones a nuevas penurias año tras año"", valoró Maurer.

El CICR mantuvo operaciones en numerosos conflictos armados que reciben relativamente poca atención de los medios de comunicación, como los que tienen lugar en Yemen y Sudán del Sur.

Además, el organismo tuvo que hacer grandes esfuerzos por encarar cuestiones como las agresiones sexuales, que no siempre se denuncian.

""La violencia sexual constituyó una pesadilla recurrente para muchas personas -principalmente mujeres, pero también hombres- en las zonas afectadas por conflictos u otras situaciones de violencia"", refirió.

El titular del CICR enfatizó la necesidad de mejorar las condiciones de seguridad para la prestación de servicios de atención de salud imparciales y eficientes en conflictos armados y otras situaciones de emergencia.

En muchos países, la inseguridad y la proliferación de puestos de control dejaron zonas aisladas de la atención médica y causaban demoras.

Ello reducía las posibilidades de supervivencia de los pacientes que debían acudir a un centro médico con urgencia para recibir atención vital.

""Incluso se han denunciado casos de hospitales atacados, ocupados o saqueados"", observó.

Ante ello, Maurer expresó la necesidad de que los países miembros encuentren otros mecanismos para aplicar de forma más efectiva las convenciones de Ginebra y el derecho internacional humanitario.

Pero en especial en lo que se refiere a cuando existe un conflicto armado interno, ya que las convenciones se refieren a cuando existe un conflicto armado internacional.

Señaló que en lo que respecta a la situación de detenidos en conflictos internos, cada vez son más los estados miembros que sienten la necesidad de desarrollar la ley humanitaria internacional en esa área.

Cada vez son más los que consideran que ""hay un verdadero vacío en las convenciones de Ginebra porque no se refieren con la misma precisión al trato de los detenidos en conflictos armados que no son internacionales"", sostuvo.

En cuanto a los gastos del CICR en 2012, Maurer reveló que ascendieron a más de mil millones de francos suizos, siendo la operación en Afganistán la más importante en términos de gastos y la de Siria la más demandante en estos momentos.

Otras operaciones importantes, en un mundo cada vez "más complejo" y "más caótico", incluyeron las de Irak, Congo, Malí, Somalia, Israel y Territorios Ocupados Palestinos, Sudán, Colombia y Sudán del Sur, mencionó.

Noitmex