11 de marzo de 2013 / 10:43 p.m.

Más de 80 por ciento de los enfermos gana de uno a tres salarios mínimos, afirma el director del Instituto Nacional de Cencerología.

 

Ciudad de México • Desarrollar un medicamento requiere una inversión de hasta 2 mil millones de dólares; sin embargo, las farmacéuticas deben “evaluar el contexto de un país como México, tenemos ingresos promedio y hay una gran cantidad de pacientes que pueden beneficiarse, pero los precios son como si estuviéramos en Japón, Inglaterra o Alemania, eso hay que ubicarlo en nuestra realidad económica”, aseguró Alejandro Mohar, director del Instituto Nacional de Cancerología (Incan).

“Mi discusión con las farmacéuticas es que hay países de ingresos intermedios que no se pueden comparar con los de ingresos altos”, destacó el experto, al explicar que para ampliar el acceso a las terapias que desarrollan los laboratorios se debe tomar en cuenta el margen de pobreza.

“Hay muchas variables, pero más de 80 por ciento de los pacientes están en un rango de uno a tres salarios mínimos de ingresos y uno de cada cuatro de los casos de cáncer es avanzado, naturalmente esta población no tiene acceso a las terapias de nueva generación”, destacó.

Mohar Betancourt reconoció que “hay un esfuerzo mundial para encontrar terapias, pero lamentablemente el costo de desarrollo de estos medicamentos a veces hace que el acceso a los mismos, una vez concluidos estos estudios, es imposible para muchos de los pacientes porque no pueden cubrir el costo de las terapias biológicas innovadoras”.

Debido a que hay alrededor de 200 tipos de cáncer, la investigación “es una lucha permanente, son múltiples flancos y hay una buena interacción entre los laboratorios nacionales e internacionales para desarrollar todo tipo de estudios, desde pruebas de detección temprana, entender mejor la biología tumoral y ver que blancos terapéuticos podemos desarrollar para que tengamos mejores tratamientos y con una menor toxicidad para el paciente”.

Dar acceso a la gente de escasos recursos a los fármacos “sé que es fácil pedirlo, pero para ello se requieren muchos recursos. En esa gestión está el seguro popular, para incrementar la cobertura del cáncer maligno a través de ese esquema”, destacó.

Seguro PopularDesde 2004, comentó Mohar Betancourt, “hemos hecho un cambio con el acceso al seguro popular, hoy hay cinco tumores que están cubiertos por ese sistema y que naturalmente sus pacientes no tienen recursos para pagar su tratamiento”.

El experto del Incan destacó que uno de los mitos sobre el cáncer es que solo es una enfermedad, cuando en realidad también representa “una situación económica catastrófica, entonces lo que hemos propugnado es que queremos más tumores cubiertos por el seguro popular”.

En cuanto al papel de la academia en la investigación del cáncer, “faltan recursos humanos y económicos, y por nuestra parte más cultura, nos concentramos en la publicación de artículos científicos, lo que es importantísimo, pero también debemos concentrarnos en la generación de productos de investigación”, comento Mohar Betancourt, quien también es Investigador titular en la UNAM.

“Esa cultura se debe desarrollar, tenemos la infraestructura para hacerlo pero hay que cambiar la forma de pensar, para que además de generar conocimiento, se pueda contribuir a la solución de un problema con la creación de un producto, una prueba diagnóstica o un medicamento para que sea más accesible para los pacientes en México”, concluyó el experto.

GABRIEL BOLIO