18 de abril de 2013 / 01:44 p.m.

En la primavera de 2009, el virus de influenza A/H1N1 se propagó y ocasionó una nueva enfermedad respiratoria aguda y el deceso de personas contagiadas, lo que dio lugar a la primera pandemia de gripe desde 1968, así declarada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). México fue el primer país en reportar casos de esa cepa en particular.

Ante esa situación, un grupo de científicos mexicanos encabezado por Mireya Moya, académica de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM e investigadora del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), en colaboración con otros institutos nacionales realizó una investigación encaminada a encontrar respuestas de cómo preservar la vida de pacientes infectados con ese virus, cuyos resultados fueron publicados en la revista Scientific Reports, deNature.

De acuerdo con la investigación financiada por el Conacyt, en los casos y controles de estudio atendidos en el INER y el Instituto de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán se determinó una importante deficiencia de nutrientes esenciales, como selenio o cobre; este último relacionado de forma particular con pacientes obesos (grado II-III).

Asimismo, monitorearon casos de familiares que estuvieron en contacto con infectados, pero que no desarrollaron la enfermedad.""Iniciamos en octubre de 2009, cuando los picos de la epidemia se encontraban aún muy altos, lo que nos forzó a poner nuestro mejor esfuerzo para estudiar un problema nuevo de salud pública"".

 — REDACCIÓN