28 de febrero de 2013 / 11:52 p.m.

El cardenal camarlengo Tarcisio Bertone colocó a la puerta del aposento una cinta adhesiva robusta, sobre la cual se colocó la inscripción "sede vacante".

 Ciudad del Vaticano • El departamento pontificio en el cual vivió Benedicto XVI durante casi ocho años en El Vaticano fue sellado esta noche por el cardenal camarlengo de la Santa Iglesia Romana, Tarcisio Bertone.

Como establece la normativa eclesiástica, a la puerta del aposento se le colocó una cinta adhesiva robusta, sobre la cual se colocó la inscripción "sede vacante". También fue sellado el ascensor que conduce a los aposentos papales.

Este fue uno de los primeros ritos formales del periodo que se caracteriza por la falta de vicario de Cristo en el cargo, luego que entró en vigor la anunciada renuncia de Joseph Ratzinger a las 20:00 horas local (19:00 GMT) de este jueves 28 de febrero.

Así concluyó formalmente un pontificado que duró exactamente siete años, 10 meses y nueve días. Iniciado el 19 de abril de 2005, cuando el entonces cardenal alemán fue elegido para suceder a Juan Pablo II en el trono de San Pedro como el Papa número 265 en la historia de la Iglesia.

Con el inicio de la "sede vacante" decayeron automáticamente todos los puestos de primer nivel de la Curia Romana, mientras el gobierno ordinario de la Iglesia quedó en manos de todo el Colegio Cardenalicio, entre los cuales destacan dos figuras clave: el camarlengo y el decano.

De acuerdo con las normas del derecho canónico incluidas en la Constitución Apostólica "Universi Dominici Gregis" (De todo el rebaño del señor), durante este periodo sólo algunas personalidades mantienen sus puestos por exigencias logísticas.

Se trata justamente del camarlengo, del Penitenciario Mayor, del cardenal vicario para la diócesis de Roma, el vicario de la Ciudad del Vaticano y el decano del Colegio Cardenalicio.

Corresponderá a ellos, junto al auditor de la Cámara apostólica, guiar la transición con la tarea principal de coordinar la elección del sucesor en el Cónclave.

El camarlengo tiene como tarea principal presidir la sede vacante. En caso de la muerte de un Papa, una de sus funciones es verificar el efectivo fallecimiento y proceder a la remoción del anillo del pescador del dedo anular de la mano derecha, un acto obviado en este caso.

Este personaje, acompañado por otros tres cardenales sorteados y representantes de cada uno de los órdenes existentes entre los purpurados (obispo, presbítero y diácono), forma parte de la Congregación particular para atender cuestiones menores.

Las situaciones de mayor relevancia deben decidirse en el seno de las Congregaciones generales, que son las asambleas plenarias de todos los cardenales. Estas son presididas por el decano, que también las convoca formalmente.

En este caso se trata de Ángelo Sodano, de 85 años, ex "número dos" del Vaticano durante el pontificado de Juan Pablo II. Por su edad no ingresará en el Cónclave y no podrá preguntar al próximo Papa si acepta el encargo. Lo suplirá el vice decano, Giovanni Battista Re.

De todas maneras, Sodano celebrará la misa "Pro eligendo pontefice", que tendrá lugar en la Basílica de San Pedro el mismo día del inicio del Cónclave, fecha que aún no ha sido establecida oficialmente.

En cuanto a los otros personajes que mantendrán sus puestos destacan el vicario del Papa para la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini; el vicario para la Ciudad del Vaticano, Angelo Comastri, y el auditor de la Cámara Apostólica, Giuseppe Siacca.

En el primer día de sede vacante, mañana viernes 1 de marzo, el cardenal decano enviará a todos los miembros del Colegio Cardenalicio la convocatoria formal para la primera Congregación General, prevista para el próximo lunes 4 de marzo por la mañana.

Serán los mismos cardenales, en el curso de las distintas asambleas (se prevén varias), quienes votarán por una fecha de inicio de Cónclave.

Tendencialmente los purpurados se inclinan por el domingo 10 de marzo para establecer la misa de inicio de pontificado una semana después, el 17 de marzo, siempre y cuando las votaciones no se alarguen. Eso sería siete días antes del inicio de la Semana Santa católica con el Domingo de Ramos.

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