27 de febrero de 2014 / 10:53 p.m.

El Sevilla no dio opción a la sorpresa ante un débil Maribor esloveno y lo superó por 2-1 en la vuelta de los dieciseisavos de la Liga Europa, con lo que se encontrará en los octavos con el Real Betis, que superó al Rubín Kazán ruso, lo que propiciará un novedoso derbi hispalense en un torneo continental.El partido del Ramón Sánchez Pizjuán tuvo poca historia porque el conjunto sevillano, sin hacer un buen partido, nunca vio peligrar la eliminatoria frente a un adversario que estaba haciendo historia en Europa al llegar a estas alturas de competición pero que mostró la misma animosidad que pocos recursos.El partido se inició con el guión previsto, con un equipo local volcado sobre el área visitante para encontrar pronto ese gol que le diera más estabilidad a la eliminatoria, ya que, pese a que el empate a dos de la ida de hace una semana clasificaba a los españoles, un tanto esloveno podría complicar la situación.El equipo que entrena el esloveno Ante Simundza pareció no tener prisas para buscar ese tanto, se conformaba con que pasaran los minutos con su puerta a cero para encontrar su oportunidad en cualquier momento.Para este cometido de marcar, el Maribor tuvo un problema añadido, el de la ausencia de su máximo goleador, el brasileño Marcos Tavares, autor de unos de los goles de su equipo en la ida pero que no pudo ejercitarse por lesión en el entrenamiento del miércoles, ya en Sevilla, y que ni tan siquiera pudo ser inscrito para este choque.El problema para el conjunto que entrena Unai Emery fue el que avanzó el partido en la misma progresión que el Sevilla se apagaba y perdía claridad en sus avances, lo que le dio seguridad al conjunto esloveno, que a la media confeccionó su primera aproximación a la portería defendida por Javi Varas con una rápida incursión del francés Jean Philippe Mendy, su hombre más adelantado y que se peleó bien con la defensa hispalense.El Maribor, ante la decadencia del fútbol del rival, se envalentonó y dejó de tener problemas ante su portero, Jasmin Handanovic, quien, no obstante, protagonizó la jugada tonta de la noche cuando en su intento de despejar se encontró con la espalda de José Antonio Reyes para que el balón finalmente quedara alojado de rebote en su meta muy poco antes de que se llegara al descanso.En la reanudación, el Maribor adelantó líneas de forma tímida y presionó la salida del balón del adversario, pero al borde del cuarto de hora el delantero francés Kevin Gameiro encontró un balón al borde del área y de certero remate cruzado puso el 2-0 con el que pareció acabarse la eliminatoria.De ahí al final poco más se vio, con un equipo esloveno impotente para acortar el resultado pero que sí lo hizo ya en la prolongación del encuentro por mediación de Dare Vrsic, quien también fue el autor de uno de los goles en la ida pero ahora sin tiempo para más.

AGENCIAS