10 de abril de 2014 / 10:13 p.m.

 

En un encuentro completísimo del equipo de Unai Emery, los sevillistas, bicampeones de la antigua Copa de la UEFA en 2006 y 2007, cumplieron el sueño de meterse otra vez en la lucha por estar en otra final tras una primera parte primorosa, que acabó con 3-0 y tantos del croata Ivan Rakitic, el español Víctor Machín "Vitolo" y del colombiano Carlos Bacca.

Tras el descanso, el francés Kevin Gameiro aumentó la goleada y Ricardo Quaremoa marcó el gol del honor portugués en la recta final.

Ambos conjuntos se lo jugaban a todo o nada. El Oporto, sin el medio Fernando Reges y el colombiano Jackson Martínez, por sanción, repitió con el central mexicano Diego Reyes, con el brasileño Maicon de salida en el banquillo, y el mexicano Herrera suplió a Fernando.

El choque tuvo un inicio trepidante. Sin que los equipos se hubieran situado, llegó el primer aviso sevillista. Bacca se fue por la izquierda de Diego Reyes y su tiro lo desvió el brasileño Fabiano con el pie, tras lo que Vitolo recogió el rechace, centró y el árbitro señaló penalti por derribo del brasileño Danilo a Bacca.

La pena máxima, cuando sólo iban 5 minutos, la convirtió Rakitic en el 1-0. A partir de ahí cambiaba todo. El Sevilla había igualado la eliminatoria en un abrir y cerrar de ojos ante un Oporto que salió dormido y no creó ninguna ocasión en el primer cuarto de hora.

El Sevilla siguió a lo suyo, presionando hasta la extenuación, y así, muy pronto, le dio la vuelta a la eliminatoria con el 2-0 de Vitolo, de un buen tiro cruzado. Con una presión fortísima y una gran pegada, sólo había necesitado 26 minutos para anular el 1-0 adverso de la ida y tomar ventaja.

Además, sólo tres minutos después, con el Oporto entregado, el júbilo se redobló en el Sánchez Pizjuán al ampliar aún más su renta merced al 3-0 de Bacca, de remate raso tras revolverse en el área.

Los de Luís Castro, que ahora debían hacer dos goles, quisieron arreglar el naufragio en el último cuarto de hora, con la movilidad de Quaresma y la potencia del belga Defour y del mexicano Herrera.

Estos dos tuvieron sendas ocasiones, en un tiro que desvió Beto, exportero del Oporto, y en una falta ensayada. También lo intentó de falta Quaresma, sin éxito, con lo que se llegó al descanso con un contundente 3-0 tras una desastrosa primera parte de los lusos.

En la reanudación, el Oporto fue a por todas. No le quedaba más remedio. Castro sacó a dos delanteros: Ricardo y el colombiano Juan Quintero, por el medio Carlos Eduardo y el extremo Varela. Además, luego, a los 20 minutos de este periodo, metió aún más artillería con otro punta, el brasileño Kelvin, en lugar del lateral Danilo.

Ahora, los portugueses, acuciados por su desventaja, llevaron todo el control, desde el principio, y pudieron marcar tras un barullo en el área en el que no atinaron ni Ghilas ni el mexicano Héctor Herrera, omnipresente tanto en el medio campo como en ataque.

El dominio del Oporto se intensificó tras la expulsión del local Coke a los 10 minutos de esta mitad. Intentaron acortar distancias Quaresma, en una falta que despejó sensacional Beto y tocó en el larguero; y Herrera y de nuevo Quaresma en sendos remates ajustados; pero el Sevilla se defendió muy bien, con orden, se vació en la contención e hizo un partido inteligente cubriendo todos los huecos.

Al no hallar el premio del gol, por su precipitación y desánimo al verse eliminado, el Oporto se diluyó aún más, sobre todo cuando en la recta final el Sevilla, pletórico en todas sus líneas, marcó en una contra el 4-0 al aprovechar el francés Gameiro un mal rechace de Fabiano. De nada le sirvió el golazo de Quaresma en el tiempo añadido, Al final, goleada por 4-1 y fiesta grande en Nervión.

AGENCIAS