22 de mayo de 2013 / 12:12 a.m.

Ciudad de México • Son sobrevivientes de cáncer, gente de diferentes edades y condiciones sociales; muchos por pobreza, otros por ignorancia, descubrieron que padecían algunos de los tumores cancerígenos malignos que causa la muerte de 35 mil personas y dieron su testimonio en el Primer Foro de Empoderamiento de Pacientes con Cáncer.

La fundación Livestrong organizó el foro “Voz del cáncer”, junto con 20 instituciones y agrupaciones de la sociedad civil, como la Fundación Rebecca de Alba y el Instituto Nacional de Cancerología, hicieron visible a gente como Gerardo Hernández, un joven que venció el cáncer de testículo, y que recordó cómo tuvo que enfrentar el diagnóstico casi al mismo tiempo de que se enteró que iba a ser padre.

O el de Andrés, de 33 años, paciente de cáncer que tuvo que mudarse al Distrito Federal desde Veracruz para poder tratarse.

Vicente fue diagnosticado con cáncer testicular a los 24 años. Se dedicaba a la construcción. Por pena y por miedo, Vicente estuvo varias semanas en cama sin decir lo que le pasaba, hasta que llegó un momento que no pudo más con el dolor.

La experiencia de haber tenido cáncer lo ha hecho una mejor persona. Apoya a la fundación en las campañas de detección oportuna contando su historia, para que ningún joven sufra lo que él, por no acudir al médico oportunamente. Vicente ha regresado a estudiar la preparatoria y quiere estudiar una carrera.

En el Museo Nacional de Antropología, 16 personas de distintas partes de la República que lograron sobrevivir a esta enfermedad contaron sus historias; asimismo, expresaron sus necesidades en términos de calidad del tratamiento, prácticas, políticas y servicios disponibles en el país.

“El objetivo del coloquio es apoyar la creación de un ‘Llamado a la acción’, documento dirigido a los tomadores de decisiones en materia de salud en el país, el cual estará sustentado en la experiencia de los pacientes, para así colocar al cáncer como una prioridad nacional e internacional”, de acuerdo con Rebeca de Alba.

Rebeca de Alba, como presidenta de su fundación, la cual se creó desde hace cinco años, subrayó su compromiso de dar apoyo integral a pacientes con cáncer y a sus familiares para mejorar su calidad de vida durante el tratamiento oncológico.

El Comité de Planeación “Voz del cáncer”, liderado por Fundación Rebecca de Alba, convocó a organizaciones de la sociedad civil a nivel nacional, institutos nacionales de salud y a la Comisión Nacional de Derechos los Humanos.

Sobre todo, dijo, porque la falta de servicios de salud y hospitales especializados en atención del cáncer obliga a los pacientes a desplazarse lejos del lugar en donde viven convirtiéndose esto un gasto para ellos es por esto que los apoyamos con transporte. También otorgamos apoyo en despensa a pacientes que requieren algún tipo de alimentación especial o no tienen recursos para una alimentación adecuada durante su tratamiento oncológico.

En México mueren al año 35 mil personas por diversos tipos de cáncer; cada cuatro horas, un niño con cáncer, siendo la leucemia la principal causa; cada dos horas, una mujer, por padecer cáncer mamario. Cada año son diagnosticados más de 120 mil nuevos casos; 70 por ciento ocurre en países de medianos y bajos ingresos.

Existe un alto porcentaje de abandono de los tratamientos por falta de recursos económicos. Cada hora, 14 mexicanos son diagnosticados con cáncer. “Factores asociados al retraso del acceso al tratamiento es la desidia, retraso en el cuidado de los enfermos, citas apartadas entre sí”, dijo Karla Unger Saldaña, investigadora del Instituto Nacional de Cancerología.

La especialista indicó que el cáncer de mama avanza entre las mujeres del país, muestra de ello es que en 1993 se registraron 184 mil decesos por esa causa, y una década después, 212 mil 600. El grupo de 35 años es el más afectado en México.

Karla Unger Saldaña informó que conforme a los resultados de 17 entrevistas a profundidad y mil cuestionarios a pacientes, gran parte de la responsabilidad del que el paciente no se atienda es de los médicos: “Noventa y siete por ciento de mujeres tuvieron retraso de tres meses en su atención para ser detectadas después de haber ido al doctor, y que 66 por ciento presentó un retraso superior a seis meses para su atención.

“Setenta y seis por ciento de las interrogadas con cáncer tardaron 11 días en acudir al médico a partir de que detectaron el problema: sin embargo, el retraso de los servicios de salud, en 80 por ciento de esos casos, fue mayor a tres meses, mientras que el resto fue superior a seis meses”.

Por su parte, Rocío Cárdenas, jefa del Servicio de Oncología del Instituto Nacional de Pediatría de la Secretaría de Salud, dejó en claro que la mejor prevención y detección oportuna del cáncer infantil contribuye en más de 70 por ciento en revertir el avance de la enfermedad.

“Si los niños tienen síntomas como dolor de cabeza o de huesos, sangrado, sudoración nocturna, disminución de peso, náusea y vómito sin causa aparente y de manera frecuente, hay que llevarlos al médico para hacer las intervenciones oportunas, los estudios de imagen y laboratorio.

“Otros cambios que tienen los niños con sospecha de cáncer son la palidez extrema, retroceso neurológico o falla escolar, porque cuando se trata de un tumor cerebral afecta el desarrollo neurológico”, dijo.

La incidencia del cáncer va en aumento: uno de cada tres humanos padecerá la enfermedad en el 2050, y la Organización Mundial de la Salud estima serán uno de cada dos en el mundo.

En el estrado, muchos especialistas trataron de explicar que el cáncer se da cuando las células sanas del cuerpo se dividen, crecen y mueren en forma ordenada.

En algunos casos, las células presentan un crecimiento descontrolado en alguna parte del cuerpo, originando un tumor. Estos tumores pueden ser benignos o malignos, los primeros no son cancerosos ni se propagan, tampoco constituyen una amenaza para la vida.

“Los tumores malignos cancerosos no solamente colonizan el órgano donde se encuentran localizados; sus células se desprenden y penetran en el sistema linfático y sanguíneo, de esta manera se alojan en otros sitios del cuerpo, formando nuevos tumores.

“Este proceso es conocido como metástasis y es justo en esta fase cuando la enfermedad es más difícil de tratar, sino es que imposible”, de acuerdo a los especialistas.

 — BLANCA VALADEZ