12 de julio de 2014 / 04:46 p.m.

Una complicada infancia en una familia desestructurada y sin recursos, los flirteos con el alcohol y las malas compañías antes de la aparición en su vida de Sofía Balbi, la mujer que encaminó la carrera de Luis Suárez y que le hizo cruzar el Atlántico para cambiarle la vida.

Es una historia real que podía estar inspirada en alguna azucarada historia de Disney con todos los elementos en juego. El malvado que se convierte en príncipe, aunque también a veces se transforme en Mr. Hyde,; el niño pobre que ayuda a su madre como barrendero en la terminal de autobuses para conseguir unas monedas y, claro, la aparición de la princesa, en este caso Sofía Balbi, procedente, como no podía ser de otra manera, de una familia acomodada.

Nacido en Salto, a 300 kilómetros de Montevideo, la vida de los Suárez cambió en cuanto aterrizaron en la capital. La familia, numerosa compuesta por los padres y seis hermanos, se vino abajo por la marcha del padre.

Sin recursos, todos tuvieron que buscarse la vida. Cuando alguien le dejaba unas botas, Luis Suárez jugaba a fútbol en el Urreta, pero lo poco que ganaba lo repartía, a veces entre su madre y otras en aventuras nocturnas con el alcohol como compañero.

Con 15 años a Suárez ni le gustaba estudiar ni se esforzaba en el fútbol. "Había personas a mi alrededor que eran una mala influencia", reconoció. Hasta que apareció Sofía Balbi, una rubita de 13 años que le cambió la vida.

Luis ya no jugaba en el Urriza, sino en el Nacional de Montevideo, donde tenía ante sí un prometedor futuro siempre que no se distrajera. Sin embargo, su alegría le duró un año. Sofía le anunció que su familia hacía las maletas para, huyendo de la crisis, instalarse en Barcelona.

Desde aquel momento (2003), Suárez ya tuvo solo una idea en la cabeza -emprender el camino hacia Europa- y un camino para ello: el fútbol.

Tardó tres años en conseguir su objetivo y se aferró a un clavo ardiendo. Cansado de consumirse con aquellas conversaciones por 'Skype' con Sofía, Luis hizo las maletas y en 2006 se embarcó con destino Holanda.

El Groningen no era ni un buen equipo ni la oferta económica era excelente. Pagaron los holandeses 800.000 euros al Nacional por el traspaso y Suárez se encontró con un equipo mediocre y a muchos más kilómetros de distancia de Barcelona de lo que pensaba.

Ni hablaba el idioma ni tenía buena relación con el entrenador, pasado de kilos, tampoco jugaba. En un viaje a casa de los Balbi convenció a la familia para que Sofía se fuera a vivir con él a Groninga.

Desde aquel momento, Suárez se transformó. Sus estadísticas mejoraron, se convirtió en el jugador más determinante del equipo (15 goles en 37 partidos) y en unos pocos meses llegó una oferta mejor.

La siguiente etapa fue Amsterdam. En el Ajax jugó desde junio de 2007 a enero de 2010. El equipo 'ajaccied' pagó 7,5 millones por sus servicios, y él los devolvió con 111 goles en 159 partidos.

Sin respiro, su fama se catapultó como la espuma y la 'Premier' y uno de sus equipos punteros, el Liverpool, llamó a su puerta. 26,5 millones de euros costó su pase. En Anfield ha vivido sus mejores días: 82 goles en 133 partidos; especialmente en su última temporada.

Con 31 goles ha sido el máximo goleador de las Ligas Europeas, junto con Cristiano Ronaldo, y flamante 'Bota de Oro'. La última mala temporada del Barça del 'Tata' Martino y la llegada de Luis Enrique Martínez al banquillo azulgrana han sido decisivas para concretar la operación.

El técnico asturiano, un tipo de carácter, quiere hombres de ese perfil para el nuevo equipo que está construyendo. La apuesta es arriesgada en lo económico (81,5 millones de euros) y en lo personal por los antecedentes del jugador, suspendido por la FIFA a raíz de un mordisco propinado a Chielini, pero Suárez está donde quería.

Representado por Pere Guardiola, hermano de Pep Guardiola, la familia de Suárez se irá a vivir a Castelldefels (Barcelona), muy cerca de donde viven sus suegros y a tiro de piedra de su nuevo entrenador: Luis Enrique.

Suárez, a los 27 años, está ante el gran reto de su vida. Jugará en un equipo con dos de los delanteros más determinantes del fútbol mundial: Messi y Neymar; e iniciará una nueva etapa en esa película de Disney que protagoniza y en la que a veces ejerce de héroe y en otras de villano.

AGENCIAS