Notimex
2 de julio de 2013 / 08:06 p.m.

 

Aguascalientes • La psiquiatra del Instituto Mexicano del Seguro Social en Aguascalientes, Magali Álvarez Prieto, aseguró que la enseñanza del manejo de emociones desde que el niño tiene cuatro años y antes de que llegue a la adolescencia, previene conductas destructivas futuras como los intentos de suicidios.

Explicó que desde los cuatro años, "edad de los berrinches", se puede enseñar al niño a manejar el sentimiento de frustración cuando no obtiene todo lo que quiere.

Esta enseñanza permite al pequeño comprender que llorar y patalear no funciona para lograr lo que quiere y que existen formas adecuadas para ello.

Con esta formación, el futuro adolescente no intenta manipular a los padres con estas conductas, sabe controlar sus impulsos y puede hacer frente a la frustración, la más frecuente es por no alcanzar los estándares que exige la sociedad.

La experta en salud mental dijo que el suicidio es, en nueve de cada 10 casos, una forma de manipulación y agresión contra quien no concedió los deseos del suicida, "no me compró algo, no me dejó ir a la fiesta, me regañó", casos en los que se identifica un nulo manejo de la frustración y control de los impulsos.

Consideró que los núcleos familiares desordenados y los roles paternos equivocados provocan estas y otras desviaciones en la educación de los menores, por lo que recomendó a los tutores mantenerse atentos a signos de alarma en sus hijos.

"Depresión, ansiedad y aislamiento (almuerza solo, no participa en equipos deportivos, no se integra al grupo, tiene poca voluntad)", son signos de alerta que hay que detectar y atender.

Subrayó que estos y otros estados emocionales alterados suelen ignorarse, sobre todo, si el infante tiene alto rendimiento escolar, no obstante, las "buenas calificaciones" no son indicador de salud emocional, aseguró la especialista.

Sugirió no desestimar estos síntomas, sin distingo de sexo, buscar ayuda para elevar la autoestima de los vástagos y dotarlos de herramientas psicológicas, para que tomen decisiones adecuadas durante la adolescencia y el resto de su vida.