11 de febrero de 2013 / 01:42 p.m.

Ciudad del Vaticano • Benedicto XVI se sumó hoy a un pequeño grupo de Papas que han renunciado a su puesto en la historia de la Iglesia católica, al anunciar de manera sorpresiva su dimisión que entrará en vigor a partir del próximo 28 de febrero.

Según establece el Código de Derecho Canónico, la ley fundamental de la Iglesia, la renuncia del obispo de Roma está prevista en el apartado 332.2, el cual establece que la renuncia debe ser libre, abiertamente manifestada pero nadie la debe aceptar.

El pontífice más conocido entre aquellos que han renunciado es San Celestino V, (1294-1294), quien dejó su puesto en medio de una lucha intestina de poder entre los cardenales que lo habían elegido dos años antes.

En el Cisma de Occidente, Gregorio XII (1406-1415) dejó su ministerio, acción que contribuyó de forma decisiva al fin del conflicto que empujó a dicha división.

Entre otros pontífices que renunciaron se cuenta San Ponciano (230-235), elegido el 21 de julio del 230, en la época del emperador Alejandro Severo.

Además de San Silverio (536-537), quien abdicó el 11 de noviembre del año 537, así como San Martín I (649-655), perseguido por el emperador Constante II y Juan XVIII (1003-1009).

Más complicado resulta analizar el final de pontificado de los papas Benedicto IX (1032-1044; 1045-1045; 1047-1048), Silvestre III (1045-1045) y Gregorio VI (1045-1046). Benedicto IX ocupó la Sede de San Pedro en tres ocasiones.

La primera vez finalizó con una revuelta en Roma que obligó al Papa a huir en septiembre de 1044. El 20 de enero de 1045 fue elegido Papa Juan, obispo de la ciudad de Sabina.

Cambió el nombre por el de Silvestre III. Poco tiempo después, el 10 de marzo, Benedicto IX conseguía regresar a Roma y expulsó a Silvestre III, que retornó a Sabina, y reasumió sus funciones episcopales.

La segunda época de Benedicto IX en el pontificado fue muy breve, ya que el 1 de mayo abdicó en favor de Juan Graciano, arcipreste de San Juan ante Portan Latinam, que tomó el nombre de Gregorio VI. Este, exiliado "a las orillas del Rhin", parece ser que fue obligado a abdicar.

A la muerte de Clemente II, y antes de ser elegido un nuevo papa, regresó a Roma Benedicto IX. Esta tercera etapa de Benedicto IX duró hasta que fue expulsado por Bonifacio de Canossa, marqués de Toscana, el 17 de julio de 1048.

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