27 de junio de 2013 / 03:35 p.m.

Washington  • La Corte Suprema de Estados Unidos reforzó los derechos de los homosexuales con dos decisiones históricas que apoyan los matrimonios entre parejas gays.

En un primer fallo los jueces declararon inconstitucional una parte clave de la ley que impedía que las parejas gays recibieran los mismos beneficios federales —como exenciones fiscales— que las heterosexuales.

En una decisión apoyada por cinco de los nueve jueces del máximo tribunal estadunidense, se declaró inconstitucional la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA, por sus siglas en inglés), firmada en 1996 por el entonces presidente Bill Clinton.

La normativa define el matrimonio como una unión entre un hombre y una mujer y prohíbe al gobierno federal ofrecer beneficios o reconocer a las parejas homosexuales aunque estén casadas legalmente.

Sin embargo según la Corte Suprema, “DOMA es inconstitucional al privar de la igualdad de libertad de las personas amparadas” por la constitución estadunidense, señala el fallo.

“DOMA mina el significado tanto público como privado de matrimonios del mismo sexo permitidos en los estados al decirle a esas parejas, y a todo el mundo”, que sus matrimonios “no merecen recibir un reconocimiento a nivel federal”, razona el fallo.

Aunque el actual gobierno de Barack Obama dejó claro desde un inicio que no defendería esta ley, argumentó que mientras esté en vigor la tiene que aplicar, por lo que este fallo abre la puerta a un cambio de políticas estatales de la administración del presidente.

Obama emitió una primera reacción vía Twitter afirmando que la decisión sobre DOMA es un “paso histórico hacia la igualdad del matrimonio”.

Solo 12 estados, más el distrito de Columbia, permiten por el momento el matrimonio gay.

La decisión deja en vigor un fallo previo de un tribunal menor que había eliminado la prohibición, por lo que se abre de hecho la puerta a que en California se reanuden los matrimonios gay.

Cientos de personas celebraron el fallo, incluyendo al ex alcalde Gavin Newsom, quien en 2004 aprobó por primera vez los matrimonios de parejas homosexuales.

Lo que originó el dictamen es el caso de Edith Windsor, de 84 años, que tuvo que pagar un impuesto federal después de que muriera su mujer, con la que se casó en Canadá. Una pareja heterosexual no habría tenido que pagar estos impuestos, porque la ley no prevé gravar las propiedades que quedan para el cónyuge.

DPA