21 de marzo de 2014 / 08:10 p.m.

 

Una de las formas mas comunes de marcar un gol o salvar a tu equipo de un tiro de esquina, puede resultar con problemas en el cerebro.

Estudios recientes en futbolistas amateurs en Estados Unidos han demostrado que cabecear el balón mas de mil veces, algo que se puede lograr durante la infancia, resultaría un tanto negativo, ya que esta acción puede matar células, puesto que en esta etapa nuestro cerebro esta en desarrollo.

Afecta parte del lóbulo frontal y la parte inferior trasera, estas zonas se encargan de la memoria, atención y capacidad visual.

En 2002, un juez dictamino muerte del ex-jugador Jess Astle por daño cerebral, producido en un "accidente laboral".

REDACCIÓN