25 de agosto de 2013 / 04:48 p.m.

 México • A las estrellas no puedes acceder por Facebook. Pero sí es posible localizar al poeta del tango, Horacio Ferrer, estrecho colaborador y amigo de Astor Piazzolla, quien ha alcanzado el cielo con sus poemas y canciones, como la letra de la célebre “Balada para un loco”. En junio, este “poeta, recitador e historiador”, como se autodefine, cumplió 80 años, y sigue tan campante, a ritmo de tango, al alcance de un clic.

Ferrer, quien contribuyó con mucho a la revolución tanguera, viste el género de pies a cabeza, y más arriba. Baste decir que, nacido uruguayo, fundó la Academia Nacional del Tango en la República Argentina, y es su primer presidente, además de que escribió una obra definitiva para estudiar esta música: El tango: su historia y evolución.

Lejos está del retiro: todavía se le ve en los escenarios y a diario acude a su oficina en la academia para impulsar nuevos proyectos. Aún escribe poesía y no permite que la muerte le quite el sueño. Tal vez piensa, como escribió en la canción “Preludio para el año 3001”: “Renaceré de las cosas que he querido mucho, mucho,/ cuando los dioses digan bajito ‘Volvió...’/ Yo besaré la memoria de tus ojos taciturnos,/ para seguirte el poema que a medio hacer me quedó”.

“Mi gran reto es escribir un buen verso y escribir buenos tangos. Pero le voy a pedir que la entrevista no sea muy larga porque estoy muy ocupado”, dice a través del teléfono. Ante la pregunta de si vivimos un renacimiento del tango —sobre todo porque en estos días se ha celebrado un multitudinario festival del género en Buenos Aires—, Ferrer responde: “El tango ha renacido siempre, no es reciente —responde enfático—. El tango ha renacido desde el siglo XIX”.

Pero últimamente los medios de comunicación se ocupan más…

El tango no depende ni de la técnica ni de la difusión, sino de lo humano, del talento humano, y de una gracia que es prístina en toda su trayectoria.

¿Cómo recuerda los primeros días con Astor Piazzolla?

Muy bien. Lamentablemente él se fue tan temprano (murió en 1992 a los 71 años), pero era un hombre de una inspiración genial y un querido amigo.

¿Era difícil trabajar con él?

¡No, para nada! No conmigo. A veces era difícil trabajando con los músicos, a pesar de que siempre tuvo en su orquesta muy buenos amigos y muy buenos solistas. Nosotros disfrutamos de una vida en común realmente muy feliz; allí están las obras que hemos hecho.

¿Cómo vivieron el rechazo de los conservadores que se oponían al nuevo tango?

Siempre el innovador tiene enemigos —digamos así— o contradictores. Picasso tuvo contradictores y era connatural a su pintura, queera diferente, y a su arte, realmente extraordinario. Lo mismo pasaba con Piazzolla.

¿Hay o no influencia del jazz en su música?

No, no, para nada, muy poca. Piazzolla era tanguero e incluso les decía a sus músicos —delante de mí—: “En esta orquesta no cabe el jazz”.

¿Cómo se emparentó su poesía con la música de Piazzolla?

Éramos más o menos de la misma edad, los dos éramos tangueros y artistas, ambos éramos noctámbulos... Eso facilitó las cosas para nuestra relación y para las obras que escribimos.

¿Qué nos dice de “Balada para un loco” y María de Buenos Aires?

“Balada para un loco” ha sido un acierto y un éxito porque fue una obra distinta que trataba al tango de una manera singular, que tuvo en (la cantante) Amelita Baltar una creadora maravillosa. La operita María de Buenos Aires es la obra argentina más representada en el mundo entero. Apenas hace unos días se estrenó en Londres en el Festival de Ópera Tete-A-Tete.

Muchos músicos clásicos tocan ahora obras de Piazzolla, ¿no cree que pierdan su esencia callejera?

Me parece que es algo justo: Piazzolla es un músico tanguero, pero clásico a su manera. Si el tango pierde su esencia callejera en este contexto es por culpa de los músicos, de los intérpretes, no por culpa de Piazzolla.

¿Usted diferencia entre el tango tradicional y el nuevo tango, o es parte de lo mismo?

El nuevo tango es tango; si no, sería nueva cumbia, ¿no? (se carcajea).

¿Qué le llama la atención del tango en estos días?

Me llama la atención la cantidad de músicos jóvenes que existen, especialmente bandoneonistas, que son virtuosos para dejarlo a uno con la boca abierta. Tenemos en la academia una cátedra para enseñar letras y poemas tangueros, dirigida por el maestro Alejandro Martino y supervisada por mí. Es una manera distinta de saber cómo se construye una letra de tango, cómo se escribe y cuál es la temática diferente para esta época.

Sus poemas y canciones se distinguen porque tratan cuestiones sociales, ¿por qué?

La guitarra tiene seis cuerdas. Para mí, en mi guitarra, una cuerda es la social, las otras son de otra naturaleza.

¿Qué es el tango para Horacio Ferrer?

¡El tango es mi vida! Ja, ja, ja, nada más y nada menos.

— XAVIER QUIRARTE