27 de abril de 2013 / 04:42 p.m.

México • La titiritera mexicana Mireya Cueto (Ciudad de México, 1922) falleció ayer a los 91 años, después de que hace una semana sufriera un infarto cerebral.

Hija de los artistas Germán y Lola Cueto, Mireya estudió Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad Nacional Autónoma de México. Durante siete décadas se dedicó a la investigación, producción y dirección de teatro de títeres, por lo que el año pasado se le entregó la Medalla Bellas Artes; al recibir ésta, expresó: “Yo cumplí con mi trabajo. Todo lo que hice me encantó y lo disfruté”.

Su primer títere lo elaboró a los 15 años de edad para la Secretaría de Educación Pública, cuando participaba con sus padres en el grupo de teatro guiñol El Nahual.

En 2001, la Coordinación de Desarrollo Cultural Infantil Alas y Raíces creó el Festival Nacional de Títeres Mireya Cueto como un homenaje a su creatividad y respeto por la inteligencia e integridad de los niños durante tantos años de trabajo.

De 1956 a 1958 se dedicó a la creación de filminas para el Instituto Latinoamericano de Comunicación Educativa. En 1958 realizó cuatro programas para la televisión mexicana sobre la historia de los títeres. En 1965 cursó estudios intensivos de arte para niños en el Protestant School Board de Montreal, Canadá.

Es autora de obras de teatro de títeres y cuentos reunidos en los libros La boda de la ratita y más teatro, La cigarra, el chapulín y la hormiga y El cuento más antiguo, así como ensayos comoApuntes sobre la experiencia artística, entre otros.

Según su hijo Pablo, quien también se dedica a los títeres, su madre se puso mal hace unos días. Sus exequias fueron en los Velatorios de San Fernando en el Distrito Federal, y hoy será cremada.

Hasta el momento no se ha confirmado un homenaje por parte del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y el Instituto Nacional de Bellas Artes. Solo Radio Educación se comunicó con su hijo para decirle que estaban pensando en organizar alguna actividad conmemorativa.

En una breve entrevista, Pablo Cueto dijo que el legado de su madre se debe valorar a partir de que fue una mujer que siempre hizo lo que quiso bajo sus propios términos: "Vivió como quiso. Si no hizo más es porque no lo deseó. Tuvo una vida para hacer lo que realmente le gustaba".

"Siempre fue solidaria con los jóvenes titiriteros. Apoyó a la gente que se le acercaba y la aconsejaba. Fue como mi abuela Lola Cueto: compartía su conocimiento. Fue revolucionaria, rebelde y solidaria. Era coherente con sus ideales", comenta.

Sus títeres se caracterizaban por ser nuevos y diferentes; buscaba nuevas técnicas, abordaba temas que los otros creadores no hacían. Alguna vez hizo marionetas relacionadas con San Juan de la Cruz y la mitología prehispánica, menciona.

Pablo recuerda que entre lo que más le gustaba hacer a su madre era escuchar música de Johann Sebastian Bach, leer El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes y Saavedra, y platicar con sus amigos y familiares: "Además, le gustaba comer de todo, menos chile; era muy rajona para el chile".

Se asumía como la viuda de Cervantes Saavedra, e incluso adaptó el Quijote de la Mancha para Radio Educación e hizo la obra No rebuznaron igual el uno y el otro alcalde, basada en los capítulos 24 al 28 de la segunda parte de la novela.

Armando Narno Rosete Rivera, director del Museo Nacional del Títere, ubicado en Tlaxcala, dijo que toma con mucho pesar el fallecimiento de Mireya Cueto, pues era toda una institución para el gremio: "Los titiriteros de la República Mexicana y de otras partes del mundo estamos consternados por la noticia".

El principal legado que dejó es la creación y promoción de las marionetas. Lo que estudió e hizo por los títeres realmente representa una gran pérdida, explicó el funcionario, quien también pertenece a una de las familias más tradicionales de los títeres en México: los Rosete Aranda.

Comentó que así como el año pasado en el Festival Internacional de Títeres Rosete Aranda se le entregó a Mireya Cueto la medalla al mérito titiritero, en el próximo encuentro tendrá que realizársele un reconocimiento luctuoso.

Lourdes Pérez Gay, directora de la Compañía Marionetas de la Esquina, recordó que Cueto fue una mujer respetada por el amor que le tuvo a los títeres: "Venía de una familia de titiriteros, la de Lola y Germán Cueto", abolengo que continúa su hijo Pablo.

Para esta artista, el legado de Mireya es la dignificación del oficio: "Siempre se preocupó por hacer obras que plantearan pensamiento claro para los niños y adultos. Se preocupaba por buscar trabajos que le dejaran una enseñanza a los espectadores. Sus espectáculos tenían calidad".

Aunque era una mujer mayor, hasta los últimos momentos estuvo lúcida. Siempre hablaba de títeres, estaba pendiente de las novedades que presentaba esta disciplina artística: "Merece un homenaje una mujer que le dedicó tantos años a este trabajo".

Pérez Gay coincidió con Pablo Cueto en destacar la diversidad característica de sus títeres: "Recuerdo un espectáculo que hizo basado en sombras de colores, donde los títeres eran figuras prehispánicas, en los que se rescataba la figura de Quetzalcóatl y se viajaba al inframundo. Siempre le gustó trabajar con clásicos de la literatura para acercar a los niños a los libros".

Gran señora de los títeresFue miembro honorario de la Unión Internacional de Marionetas y del Patronato del Museo del Títere de Huamantla, Tlaxcala.

En 1976 dirigió el proyecto para la formación de grupos de teatro guiñol para campesinos en la Secretaría de la Reforma Agraria.

En 2011 recibió de manera vitalicia la beca del Sistema Nacional de Creadores.

Fue invitada a Buenos Aires en 2006 por la Universidad San Martín y presentó en el Museo Nacional del Títeres Mané Bernardo una exposición de sus títeres, grabados y dibujos.

EMILIANO BALERINI CASAL