15 de febrero de 2014 / 04:55 a.m.

De la manera más dolorosa, Estudiantes Tecos recordó que en el futbol, el que perdona pierde. Los dirigidos por Pako Ayestarán tenían todo a su favor: cancha propia y un rival a modo, pero no supieron concretar sus aproximaciones y terminaron echando el liderato por la borda.

Con 3 mil espectadores en la tribuna del 3 de Marzo, los de la UAG sucumbieron por la mínima diferencia ante el San Luis, que con muy poco futbol se sacó la lotería.

El primer lapso fue casi completamente para los de casa. Desde el segundo minuto de juego, Tecos se aproximó con peligro teniendo a Juan Ezequiel Cuevas como principal referente al ataque, pero los embates fueron bien controlados por el portero potosino Alfonso Blanco, quien más adelante se convertiría en la figura del encuentro.

En el segundo lapso la tónica fue similar, los de la UAG volvieron a tomar la batuta mientras la tibieza de su rival les servía en bandeja la oportunidad de aventajar en el marcador.

Al 54', a menos de tres metros de la portería, Cuevas se perdió la jugada más clara del partido. Tecos Avanzó desde la media cancha y rebasó la descuidada defensa potosina. Un fallido intento de disparo le dejó el esférico en los pies al argentino, quien empujó raso, sin potencia y al centro ante la oportuna aparición del guardameta.

Los desbordes comandados por Diego Campos y Marco Bueno siempre olían a peligro. Cada aproximación de los zapopanos parecía estar destinada a terminar en la red, pero la pólvora estaba mojada.

En aras de buscar un revulsivo al frente, al 71', Pako Ayestarán le dio entrada a Taufic Guarch, quien ingresó en lugar de Campos. Era tiempo de definir, pero el técnico estudiantil ni se imaginaba que un minuto después le caería un cubetazo de agua fría encima.

En un balón parado, los visitantes encontraron la fortuna. Un cobro en diagonal fue rechazado por la defensa, pero el esférico cayó en los pies de Edison Preciado, quien, sin mayor problema se sacudió la marca de José Ramón Partida para llegar a línea de fondo y sacar un servicio medido a la cabeza de Guillermo Chávez. El central no perdonó y con un remate picado le dio tres puntos a su equipo.

Al 89', Tufic tuvo la última oportunidad para empatar en sus pies, pero al recibir por sector derecho, fijó la vista en el balón y cruzó demasiado su disparo ante la frustración de su técnico, que se llevó las manos a la calva resignado a abandonar su cancha con las manos vacías.

REDACCIÓN