4 de enero de 2015 / 04:09 p.m.

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El primer juego de playoffs de Tony Romo en cinco años es también una segunda oportunidad para el quarterback del equipo rival, Matthew Stafford.No se sabe cuántas oportunidades más tendrá Romo, de 34 años, con los Cowboys. Dallas sólo registra una victoria en postemporada desde la última vez que el equipo estuvo cerca de colarse al Super Bowl hace casi 20 años.

Los Lions (11-5), por su parte, llegan al duelo del domingo con una sola victoria en postemporada en la era de los Super Bowls. Hace tres años, Stafford perdió ante Nueva Orleáns en su único partido de playoffs.

"Siento como si ya hubiera estado en medio de todo esto, por lo que no me preocupa", dijo Stafford, que se crió en el área de Dallas. "Sólo intento ganar cada juego, en caso de poder hacerlo. Uno sabe que tiene que lidiar con ese tipo de cosas y tuve cierto éxito y también algunos años que preferiría olvidar. Es un proceso en curso".

Es precisamente ese proceso el que llevó a los Cowboys (12-4) a obtener el título de la División Este de la Conferencia Nacional, luego que tres temporadas consecutivas de marca 8-8 terminaron con derrotas que los dejaron fuera de los playoffs.

Romo fue el más eficiente quarterback de la liga esta temporada, pero fue de gran ayuda contar con el líder en ataque terrestre de la NFL. DeMarco Murray sumó 1.845 yardas detrás de una sólida línea ofensiva reconstruida por medio de tres elecciones de primera ronda en los últimos cuatro drafts —el tackle Tyron Smith, el center Travis Frederick y el guard Zack Martin.

Aparentemente a sabiendas de que contaría con ayuda adicional, Romo predijo durante la pretemporada que sus mejores años estaban por venir pese a una cirugía de espalda que puso fin a su temporada 2013 un juego antes. Y su mensaje no cambió luego de otra lesión de espalda que lo dejó fuera un partido esta campaña.

"Creo que más que nada se trata de jugar lo mejor posible, ser la mejor versión de uno mismo y hallar la forma de lograr eso", dijo Romo, que tiene foja de 1-3 en los playoffs luego de derrotar a Filadelfia y caer ante Minnesota durante la campaña 2009. "Hemos hecho muy buen trabajo al lucir eficientes y explosivos en el juego aéreo y esperamos seguir haciéndolo".

Pero el rival también tiene un sólido arsenal ofensivo. El wide receiver Calvin Johnson registró la segunda mayor cantidad de yardas en recepciones en un partido en la historia de la NFL al totalizar 329 yardas aéreas durante la victoria de Detroit por 31-30 sobre Dallas la temporada pasada, cuando Stafford guió a los Lions en una serie de 80 yardas en menos de un minuto para anotar en los segundos finales. El cornerback Brandon Carr, por el que Dallas paga mucho dinero, fue la víctima principal de ese ataque, y fue él mismo quien estuvo en el lado negro de la historia nuevamente este año cuando fue humillado por el wide receiver Odell Beckham Jr., de los Giants de Nueva York.

"El año pasado, él (Carl Johnson) hizo lo que quiso ante nosotros", dijo Carr. "Lo bueno de este deporte es que uno tiene una oportunidad para desquitarse".

AP