10 de octubre de 2014 / 01:25 a.m.

La visita de la Selección Mexicana de futbol representó un verdadero acontecimiento, del cual muchos buscaron ser parte de una u otra forma en esta ciudad, donde la variedad deportiva no es precisamente su principal virtud.

La capital del estado de Chiapas (que en náhuatl significa “lugar de conejos”), no se caracteriza por su densidad de población, poco más de medio millón de personas viven aquí, pero al igual que en toda la república, el futbol es una de sus pasiones y se sienten representados por el equipo nacional.

Muchos pudieron comprar uno de los 32 mil lugares que se pusieron a la venta, pero no todos lo lograron, por ello, hicieron lo imposible por introducirse.

“¿Puedo entrar con usted? Fue la pregunta que le hizo un joven no mayor a los 17 años a un fotógrafo, quien ante la desilusión del aficionado le tuvo que decir que no, terminando así, quizá con su única esperanza de ver de cerca al equipo que dirige Miguel Herrera.

Otros, por supuesto querían sacarle provecho económico a algo que no se da todos los días y ofrecieron distintas mercancías, desde dulces, frutas y unas llamadas “cochitortas”, que consiste en carne de cerdo deshebrada, un guiso muy común en el estado de Chiapas.

La fiesta caminaba, sin embargo, el ánimo decayó un poco porque las puertas tardaron en abrirse, eran las 16:30 horas y los candados seguían puestos y las filas ya eran muy largas.

Fue hasta minutos antes de las 17:00 horas cuando finalmente los accesos se abrieron, lo que generó una ovación similar a la que ocurre cuando se libera la venta de cerveza en cualquier lugar.

El problema es que la revisión de los boletos no era precisamente la más moderna, ya que aunque contaban con código de barras, la forma de verificar si eran originales o no, fue un poco rústica.

Un encendedor fue el “arma” para evitar boletos falsificados, se pasa la flama por la superficie y se humea es original, si no, pues el aficionado va para atrás y se quedó con las ganas de vivir el partido, aunque es de carácter amistoso, es todo un acontecimiento para esta pequeña localidad que demostró que vive y se apasiona con un balón.

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