18 de enero de 2013 / 03:38 p.m.

Un equipo de científicos españoles ha diseñado la primera vacuna contra el mal de Alzheimer capaz de prevenir la enfermedad o revertir sus manifestaciones cuando ya se ha desarrollado, tal y como evidenciaron los ensayos realizados en ratones transgénicos.

El especialista Ramón Cacabelos, director del proyecto, presentó ayer en rueda de prensa la vacuna EB-101 y la documentación científica por la que obtuvo ya la patente para su fabricación en Estados Unidos, donde el grupo de científicos está gestionando con varias multinacionales el inicio de los estudios en humanos.

Los investigadores están preparados para comenzar en tres o cuatro meses estos ensayos clínicos, que podrían durar de seis a ocho años, pero todo dependerá de los requerimientos que les haga la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés), entidad reguladora de los medicamentos en ese país.

De momento, con los ensayos preclínicos que se realizaron en ratones, los investigadores consideran que con esta estrategia se puede duplicar la esperanza de vida de los pacientes con Alzheimer (actualmente pueden vivir de tres a ocho años).

No obstante, para los doctores que desarrollaron la sustancia, lo más importante no es prolongar la vida, sino mejorar las condiciones y la dignidad de las personas que sufren ese padecimiento neurodegenerativo.

De acuerdo con cifras de la OMS, se calcula que hay alrededor de 36 millones de personas con Alzheimer a escala global, y la previsión es que en 2030 se llegue a 66 millones de afectados y en 2050 a 115 millones, es decir, aproximadamente el número de habitantes que tiene México.

Los médicos especialistas en la materia tienen puesta su esperanza en esta vacuna, así como en otras que se están investigando en distintos países, como Estados Unidos, Israel, Japón o China, aunque los especialistas españoles consideran que la sustancia desarrollada por ellos ofrece mayor eficacia y seguridad por ser la única con un proceso innovador distinto del resto, aunque no detallaron en qué consiste esa diferencia.

Sin embargo, según Cacabelos, los ensayos en ratones portadores de las principales mutaciones genéticas responsables de la enfermedad en seres humanos son evidencia de la eficacia que puede tener esa inoculación.

 — EFE