5 de febrero de 2013 / 02:20 p.m.

Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Familia del Vaticano, comentó ayer que la Iglesia católica no se opone al reconocimiento, mediante el derecho privado, en el ámbito patrimonial de las “convivencias no familiares”, incluidas las uniones entre personas del mismo sexo.

Sin embargo, durante una conferencia de prensa, el funcionario de la sede pontificia advirtió que estos derechos no deben confundirse con el matrimonio, pues este únicamente puede existir gracias a la unión entre un hombre y una mujer.

Según el prelado, las convivencias no familiares son múltiples, por lo que ayudar a la identificación de soluciones de derecho privado o perspectivas patrimoniales para ellas "“es un terreno que la política debe comenzar a recorrer tranquilamente.

“"Al interior del actual código civil y patrimonial se pueden encontrar soluciones que son necesarias tener en cuenta, sea a nivel patrimonial como de facilitación de la vida para impedir injusticias de los más débiles. Este camino me parece importante recorrerlo”", aseguró el jerarca católico.

Empero, aclaró, la familia no puede ser simplemente asimilada a cualquier forma de afecto, ya que no basta la “autosuficiencia de los sentimientos” para definir una institución como la también llamada célula básica de la sociedad.

Diferencias

Paglia denunció la “fuerte oposición cultural” existente contra la familia, debida al individualismo, la soledad y el culto al “yo”.

"“El matrimonio implica amor conyugal y capacidad de procreación. De otra manera, si cinco hombres tienen afecto entre ellos, ¿hacemos un matrimonio? El problema es evitar la Babel, después perdemos todos si con la Babel no entendemos más nada”", indicó el arzobispo en un encuentro con la prensa para presentar las actividades de su dicasterio tras el séptimo Encuentro Mundial de las Familias celebrado en Milán.

"“El respeto por la verdad no exige la abolición de las diferencias ni una suerte de igualitarismo enfermo, que para ser tal, quiere abolir todas las desigualdades”", insistió, al destacar que la Iglesia se opone a que una unión entre personas del mismo sexo tenga exactamente los mismos derechos que un matrimonio tradicional.

Agregó que familia significa “casa, estabilidad, crecimiento y futuro”, y que por ello es “urgente” su “más vigorosa” defensa para que sea colocada “rápidamente” en el centro de la política, de la economía y de la cultura.

Conservadores

Más adelante, Paglia constató que en una sociedad cada vez más individualista se ha vuelto demasiado fácil poner en discusión los conceptos de matrimonio y familia, quizás ampliando a tal punto su descripción, al grado de hacer desaparecer el mismo significado de los términos.

"“Sorprende la superficialidad con la cual la Iglesia es acusada de conservadurismo. No se trata de sostener instituciones superadas, sino de pensar en el futuro de la misma sociedad humana. En todo caso, se podría decir que somos conservadores del porvenir, del futuro de la sociedad"”, apuntó.

Afirmó que actualmente se llega a no reconocer más en el matrimonio, la raíz de la familia, y en esta última el fundamento de la sociedad, subvirtiendo así una antropología secular.

Sostuvo que la Iglesia católica está preocupada por la crisis que el matrimonio y la familia están atravesando, también porque es consciente de que ambos son una “buena noticia” para hombres y mujeres de hoy, a menudo solos y privados de amor, de paternidad y de sostén.

Paglia se mostró también a favor de una nueva pastoral de ayuda a las familias, para preparar a los jóvenes al matrimonio.

Entre las actividades programadas destaca la reunión que Benedicto XVI mantendrá 26 y 27 de octubre próximos con matrimonios procedentes de todo el mundo en el Vaticano, un momento —subrayó el prelado— de recogimiento y plegarias para quienes quieran reflexionar "“sobre la importancia de la familia como lugar de evangelización y cuna de la fe"”.

— NOTIMEX Y EFE