13 de julio de 2013 / 05:20 p.m.

CIUDAD DEL VATICANO • El promotor de Justicia (fiscal) del Vaticano, Nicola Piccardi, ordenó el bloqueo de todos las cuentas a nombre del prelado Nunzio Scarano, actualmente encarcelado, en el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el banco del Vaticano.

Scarano, detenido el pasado 28 de junio, está acusado por las autoridades italianas de haber intentado, junto a otras dos personas, introducir en Italia, procedente de Suiza, 20 millones de euros (26 millones de dólares) en efectivo.

El portavoz de la sede papal, Federico Lombardi, manifestó que el bloqueo de todas las cuentas a nombre de Scarano, quien ya fue suspendido de todas sus funciones, se enmarca en las investigaciones que realizan las autoridades judiciales vaticanas tras el informe de transacciones sospechosas presentado por la Autoridad de Información Financiera (AIF) del Vaticano. Esta fue creada en 2010 por el papa Benedicto XVI para vigilar la transparencia financiera.

Según se informó cuando fue detenido, el sacerdote Scarano tenía dos cuentas a su nombre en el IOR.

Lombardi no descartó que las investigaciones se amplíen a otras personas.

Señaló que el IOR está investigando a fondo las cuentas a nombre de Scarano y coopera “plenamente” con el AIF y las autoridades judiciales para esclarecer el caso y luchar contra el blanqueo de dinero.

Scarano, ex responsable del servicio de contabilidad de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA), que gestiona el capital inmobiliario del Vaticano, el ex agente de los servicios secretos de Italia Giovanni Maria Zito y el intermediario financiero Giovanni Carenzio fueron arrestados el 28 de junio acusados de intentar introducir de manera ilegal en Italia 20 millones de euros procedentes de Suiza.

Los investigadores sospechan que Scarano entregó 400 mil euros a Zito, a cambio de que éste trajera ese dinero, perteneciente a una familia amiga, a bordo de un avión privado, que habían sido confiado a Carenzio.

Antes de la detención, Scarano ya había sido cesado por el Vaticano de todos sus cargos, después de que se conociera que la Fiscalía de Salerno le investigaba por blanqueo de dinero por un caso relacionado con cheques justificados como donaciones de origen poco claro, por un total de 580 mil euros.

La Fiscalía de Roma, por su parte, investiga el origen de la ingente cantidad de activos financieros e inmobiliarios de los que disponía el prelado, quien antes de convertirse en sacerdote había sido empleado del Deutsche Bank.

EFE