13 de marzo de 2014 / 06:03 p.m.

Sebastian Vettel tiene una advertencia para aquellos que descartan sus posibilidades de conquistar un quinto título consecutivo de la Fórmula Uno: es una temporada larga y los problemas con el motor de su bólido no durarán para siempre.

El piloto de Red Bull ha tenido una mala pretemporada, en la que su equipo tuvo limitaciones para realizar pruebas porque Renault, el fabricante de sus motores, encaró varios problemas con el nuevo tren motriz híbrido de seis cilindros con turbocargador.

Vettel reconoció que Mercedes será el equipo a vencer este fin de semana en la primera carrera de la temporada, el Gran Premio de Australia, y admitió que Red Bull probablemente no tenga la velocidad adecuada en las primeras fechas del campeonato. Sin embargo, insistió que puede ganar otro título mundial, aunque no sea de la forma dominante como lo hizo en 2013, cuando ganó las nueve últimas carreras.

"No estamos en la mejor situación para esta carrera, pero es otra historia cuando hablas del campeonato", comentó Vettel el jueves.

El alemán no tiene que mirar muy lejos para buscar inspiración sobre cómo superar las dificultades al comienzo de la temporada, ya que estaba al lado del piloto de Ferrari, Fernando Alonso, quien estuvo en una situación similar en 2012.

"Hace dos años, Fernando estaba en la parrilla a 1.5 segundos de la pole, y estuvo muy cerca de ganarnos el título en la última carrera, así que puede pasar cualquier cosa", advirtió Vettel.

"Somos un equipo fuerte, Tenemos mucha gente buena con buenos recursos. Vamos a mejorar a medida que avance la temporada".

Red Bull no es el único que tuvo dificultades en la pretemporada. Aunque los problemas con los motores deben afectar especialmente a los vehículos con tren motriz Renault, todos los equipos llegan con incertidumbre a las prácticas del viernes.

Los nuevos motores controlados por computadoras tienen que balancear el suministro de energía entre el motor a combustión, el turbocargador y la energía almacenada en una batería, que tendrá un papel mucho más importante que en años anteriores. Además, la carga de combustible se redujo por alrededor de un tercio comparado con el año pasado, y tienen que entender la nueva aerodinámica y acostumbrarse a las llantas nuevas.

Los dirigentes de la F1 autorizaron a los ingenieros y mecánicos a pasar más tiempo en los pits trabajando con los vehículos.

Algunos creen que ni siquiera habrá suficientes vehículos en la meta el domingo como para ocupar los 10 puestos de puntos, y el director de la carrera, Charlie Whiting, recibió preguntas el jueves sobre planes de emergencia si no hay vehículos en la pista. La respuesta fue sencilla: la carrera se detiene.

Aunque una situación tan extrema es improbable, existe una posibilidad real de que varios vehículos no se acerquen al 7% del tiempo del ganador de la pole y sean marginados de la carrera. Los comisarios siempre han tenido cierta discreción para eximir a equipos de la aplicación de esa regla, y Whiting señaló que los comisarios de Melbourne serán "muy considerados" en esta carrera.

Los favoritos para disputar la pole son los pilotos de Mercedes, Lewis Hamilton y Nico Rosberg, quienes, a diferencia de la mayoría de los pilotos, han tenido éxito en las pruebas de pretemporada.

Hamilton y Rosberg son viejos colegas desde la infancia, y Hamilton aseguró que su amistad no se verá afectada si terminan luchando por el campeonato, como muchos esperan que suceda.

"La (relación) será la misma, de principio a fin", afirmó el británico. "Manejamos juntos desde que teníamos 13 años. Este es un campeonato más difícil, pero no veo problemas".

AP