29 de mayo de 2013 / 12:01 a.m.

 Ciudad de México  • Según organismos de derechos humanos, la dictadura chilena dejóalrededor de tres mil desaparecidos. Dos de los mayores problemas a los que se enfrentó la gente que militaba políticamente fue el secuestro de mujeres embarazadas y el robo de bebés.

Si bien la cifra de niños robados por el proceso encabezado por Augusto Pinochet entre 1973 y 1990, no alcanzó los niveles que sí hubo en Argentina ––más de 500––, este es un tema que a 22 años de haberse dado el golpe de Estado en el Palacio de la Moneda sigue siendo tabú en Chile.

De ahí que la Compañía Ruta de la Memoria y su directora Natalia Cuellar hayan retomado este delicado tema, para retratarlo en la obra de teatro Cuerpo Quebrado, la cual se presentará, en una temporada corta, del 29 de mayo al 1 de junio, en el Museo Universitario del Chopo de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El montaje surgió por la historia personal de la propia Natalia Cuellar, que junto a su familia se exilió en México, después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973: “Este proyecto lo ideé también para aprovechar el minuto de memoria histórica que existe en mi país y hablar de un tema que sigue escondido. Nuestro trabajo como teatreros siempre ha estado relacionado con la política”, dice la directora.

Para la también creadora del proyecto de Teatro-Butoh Xibalbá, el desconocimiento de la gente por este tipo de temas se debe a la idiosincrasia que existe en su país y a la negligencia de los gobiernos democráticos que prefieren obviar la situación: “Apenas en 2004 se hizo el Primer Informe de la Tortura en Chile, y hace dos años algunas de las mujeres que fueron presas políticas pidieron que se considerara la violencia sexual como delito de lesa humanidad”.

La también actriz de la puesta en escena ––que se ha presentado durante cuatro temporadas en Chile, así como en Argentina y Colombia, y volverá a presentarse en Argentina después de México––, explica, en entrevista, que es tan burdo el tratamiento que se le da en Chile al tema, que en las listas oficiales de desaparecidos solo se encuentran 14 mujeres embarazadas, “algo improbable si consideramos que la dictadura secuestró y desapareció a tres mil personas”.

En la obra se retrata la vida de Cecilia Labrín, secuestrada en 1974, cuando tenía cuatro meses de embarazo; Michelle Peña, detenida en 1975, con ocho meses encinta; y Reinalda Pereira, desaparecida en 1976, con dos meses de gestación: “Michelle fue vista por su madre amarrada de un árbol y con una panza gigante”, menciona.

Cuellar encuentra una relación entre aquellos años oscuros de su país, y el actual movimiento social que hay en Chile, y en el que además de los estudiantes también se manifiestan contra el gobierno los sindicatos: “En la dictadura te torturaban en una parrilla, con perros, te aplicaban la picana eléctrica.

“Con sus diferencias, la misma policía y Ejército que operaba en el pasado, hace unos días detuvo a cuatro chicas y las mantuvo desnudas por horas”.

— EMILIANO BALERINI CASAL