17 de abril de 2013 / 10:03 p.m.

Ciudad de México • Un grupo de científicos mexicanos, encabezado por Mireya Moya Núñez, académica de la Facultad de Química de la UNAM e investigadora del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), encontró en pacientes infectados con el virus AH1N1, una importante deficiencia de nutrientes esenciales, como selenio y cobre, además de la presencia de concentraciones elevadas de elementos potencialmente tóxicos como plomo, mercurio, cadmio, cromo y arsénico, aunado al hábito de fumar.

Moya Núñez indicó que determinar el perfil toxicológico de las personas fumadoras, en su mayoría jóvenes, infectadas por el virus AH1N1 “fue una muestra valiosa para nuestra labor, además de otro conjunto integrado por aquellos no fumadores infectados”.

De acuerdo con la investigadora, se monitorearon casos de familiares que estuvieron en contacto con infectados, pero que no desarrollaron la enfermedad. “La investigación ocurrió en un momento coyuntural para el país; iniciamos en octubre de 2009, año en que los picos de la epidemia se encontraban aún muy altos, y ello nos forzó a poner nuestro mejor esfuerzo para estudiar un problema nuevo de salud pública. El quehacer científico y multidisciplinario esperaba generar conocimiento que aportara respuestas y soluciones”.

Inicialmente, la investigación estaba orientada a analizar elementos potencialmente tóxicos asociados a fumadores infectados con el virus; “los casos que se complicaban a neumonía aguda, principalmente, eran nuestro grupo de estudio”, resaltó la académica.

Se observó que los afectados se encontraban en etapa productiva, entre los 20 y 45 años de edad. “En ese momento se desconocía por qué afectaba principalmente a ese grupo etáreo, aunque la prioridad de los institutos era atender y suministrar el tratamiento adecuado para salvar vidas, así como aprender y aportar conocimiento a través de esas muestras únicas; en esta última fase tuvimos la oportunidad de estar como investigadores”.

Los pacientes del protocolo debían cumplir ciertos criterios, entre ellos la edad; no haber sido inmunizados, no tener alguna fuente toxicológica asociada, ni haber recibido tratamiento farmacológico. “Precisamente bajo esas condiciones presentaron los síntomas pico, que llamamos de manifestación de la enfermedad y de agravamiento rápido (neumonía crítica)”.

Se tomaron muestras sanguíneas en los distintos grupos de estudio, infectados con la cepa pandémica AH1N1, y aquellos no infectados que mantuvieron contacto directo con los primeros, para evaluar los niveles de elementos potencialmente tóxicos y esenciales.

Si bien los resultados indican altos niveles de concentración de elementos potencialmente tóxicos asociados al tabaco (como el plomo) y la disminución de selenio por debajo del 12.5 µg/dL, recomendable para un organismo sano, en comparación con los no fumadores, hasta el momento este factor no puede considerarse como condicionante para adquirir el virus y agravar al paciente hasta su situación más crítica, destaco la investigadora.

Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Scientific Reports de Nature. La investigación también se realizo en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICMyL) de la UNAM, financiada por el Conacyt.

FANNY MIRANDA