10 de marzo de 2013 / 05:10 p.m.

México • El desamor como una de las condiciones más naturales que hay entre la gente, es lo que se presentará en la obra La voz humana, del dramaturgo, cineasta, pintor y escritor francés Jean Cocteau (1889-1963), a partir del 14 de marzo en el Teatro Orientación del Centro Cultural del Bosque.

A lo largo de su vida, Cocteau se caracterizó por ser un artista multidisciplinario que lo mismo escribió novelas como El Potomak, La gran separación y El libro blanco y las obras de teatro La máquina infernal, La generación incomprendida y Los parientes terribles, que filmó las cintas La bella y la bestia, Orfeo y El testamento de Orfeo.

Dirigida por Antonio Castro, el monólogo —protagonizado por Karina Gidi— se estrenó en 1930 y, a diferencia de la versión original, en la que su autor no encuentra esperanza ante el rompimiento amoroso, Castro hizo una adaptación para que la protagonista halle los caminos para renacer.

El director menciona que muchas de las ideas de la adaptación surgieron de las conversaciones que tuvo con Karina Gidi. Lo que más les interesaba era hacer una obra basada en el México actual: “Había algunos aspectos del personaje que me parecían anacrónicos o que yo veía con cierta distancia. La protagonista de la obra original tiene elementos de las mujeres decimonónicas marginadas, que por su condición de mujeres son discriminadas por la sociedad, y a mí me interesaba mostrar el desamor desde la perspectiva contemporánea”.

“Construimos un personaje que es una mujer muy activa, una escritora exitosa que publica en periódicos, da clases y está inserta en un contexto social que la protege. Sin embargo, eso no la exenta de tener emociones. Nuestra adaptación quiere abundar en cómo ella se enfrenta al desamor. Naturalmente es una experiencia dolorosa. El texto original tiene una vocación fatalista, pero el nuestro lo hemos hecho de otra manera: vemos el desamor desde una posibilidad dolorosa, pero también que intenta entender cuáles son las mejores formas de reinventarte a ti mismo, de transformarte, de cambiar”, dice en entrevista con MILENIO.

El personaje, que en el texto original tal vez es una víctima de las circunstancias, ahora se ha convertido en una especie de heroína del amor, porque además no se arrepiente nunca de haber amado profundamente a la pareja que está rompiendo la relación; acepta que así fue, y, en ese sentido, muestra su independencia, comenta.

Otro elemento que tanto Castro como Gidi quisieron destacar de la obra original fue que cuando se presentó por primera vez en 1930 había un invento que estaba revolucionando la vida cotidiana: el teléfono.

“Cocteau estaba obsesionado con averiguar cómo la tecnología incidía en el vocabulario. Desde que leí la obra me pareció que este elemento era muy interesante. Hace 20 o 30 años esta obra no hubiera tenido la repercusión que hoy tiene, porque la evolución tecnológica que ha habido en los últimos años con los celulares nuevos, el internet y las redes sociales ha cambiado la forma de relacionarse de las personas”, comenta.

Para Castro, lo más interesante del trabajo de Cocteau fue que desde principios del siglo XX buscaba distintas disciplinas artísticas para hacer su trabajo, algo que sucede en la actualidad con algunos artistas contemporáneos.

EMILIANO BALERINI CASAL