TONY ALVAREZ
5 de marzo de 2014 / 11:21 p.m.

Un mal mes de febrero para ‘Xolos’ concluyó con solamente una victoria y tres derrotas; en todas cayeron recibiendo tres goles. El mes de marzo el equipo canino lo comenzó en Veracruz empatando a un gol con los Tiburones Rojos, sin embargo dejaron ir puntos.

Fue un partido que, de meter el acelerador hubieran ganado tranquilamente pero no lo hicieron y terminaron por aguantar un resultado que al final, dejó escrito la casi nula capacidad de reacción ante un equipo jarocho que no asusta a nadie y que con poco, casi sacaba el triunfo.

Ante Chivas este viernes en el Estadio Caliente, Tijuana está obligado a ganar por varias razones: El mal momento que vive, el lugar en el que se encuentra en la tabla general, lo que se viene para el equipo y el futuro de César Farías, si es que en verdad es incierto.

Xoloitzcuintles debe darle alguna alegría a su afición porque tiene más de un año sin ganar de visitante y en casa, ya la buena racha terminó con la derrota ante Jaguares. Así que en contra del Guadalajara tendrán que ganar, porque es necesario vencer a un rival “grande” de nuestro balompié.

El cuadro fronterizo está en el décimo lugar de la general pero, debido al sistema de competencia, se encuentra a solamente un triunfo de llegar hasta el quinto si se combinan resultados. Por ello la importancia de sumar.

Lo que se viene es digno del análisis; luego de recibir a Chivas, Tijuana tendrá que enfrentar al Los Ángeles Galaxy en Carson, California en la Ida de los Cuartos de Final de la Concacaf Liga Campeones, para después viajar a la capital mexicana y jugar ante el líder de la Liga MX, el Cruz Azul y posteriormente recibir al equipo estadounidense en la vuelta de esa llave. Por la forma en que están jugando, es de preocupar el calendario.

Y sobre Farías, uno pensaría que si no consigue los resultados positivos que se esperan, sobre todo en el torneo de la zona de Concacaf, estaría prácticamente despidiéndose del Futbol Mexicano, pero la Liga MX podría salvarlo y parece que se le daría otra oportunidad en el siguiente semestre, a diferencia de lo que sucedió con Jorge Almirón tras seis meses dirigiendo a los caninos.