1 de marzo de 2013 / 01:29 p.m.

 

Joseph Ratzinger dejó de ser oficialmente Papa, “soy un simple peregrino que inicia la última etapa en esta tierra”, dijo en su discurso. En punto de las 17:00 horas (tiempo local) aterrizó en el helipuerto del Vaticano un helicóptero que lo trasladó al pueblo de Castel Gandolfo, a 23 kilómetros de Roma, donde vivirá las próximas dos semanas antes de recluirse en un convento.

Antes de su viaje a Castel Gandolfo, Benedicto XVI se despertó a las seis de la mañana, desayunó y rezó. Posteriormente ofreció una misa privada y después se reunió con los 144 cardenales que llegaron al Vaticano para despedirle y para participar en el cónclave.Pero la vida Ratzinger le cambió a partir de llegar a Castel Gandolfo, allí fue recibido por unos 2 mil lugareños a quienes saludó desde el balcón del Ayuntamiento.

“Me gustaría con mi corazón, amor y oración, con todas mis fuerzas trabajar aún por el bien común, el de la Iglesia y de la humanidad y me siento muy apoyado por vuestra simpatía. Vamos a avanzar por el bien de la Iglesia y del mundo”, dijo Ratzinger en su última aparición pública desde el balcón del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

“Ya sabéis que este es un saludo distinto a los anteriores, ya no soy pontífice (…) Soy simplemente un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta tierra”, dijo.

Por la mañana, durante su encuentro con los cardenales, Benedicto XVI prometió “su incondicional reverencia y obediencia” al próximo Papa. Pidió que el Colegio Cardenalicio trabaje como una orquesta para la elección de su sucesor.

En el encuentro participaron 144 cardenales, ceremonieros, miembros de la Secretaría de Estado, así como el maestro de las Ceremonias Pontificias, monseñor Guido Marini. Tras su discurso, el Papa se despidió uno por uno de todos los presentes.

Además, Benedicto XVI evocó en su última audiencia general del miércoles y apuntó que en estos años ha “vivido con fe momentos bellos de luz radiante en el camino de la Iglesia, junto a momentos en los cuales alguna nube se ha espesado en el cielo”.

Tras su renuncia, recibió el título de Papa Emérito o Romano Pontífice Emérito, vestirá con la sotana blanca y los zapatos marrón que le fueron regalados en su viaje a León, Guanajuato. El Anillo del Pescador será “anulado”, es decir, rasgado para que quede “inutilizable” y permanecerá en el Vaticano.

El pasado 11 de febrero, Ratzinger comunicó su decisión en latín ante el consistorio para la canonización de los mártires de Otranto.

El pontífice se acogió así al Código de Derecho Canónico al renunciar en libertad y adoptar su decisión con plena “lucidez” sin que exista, según el Vaticano, ninguna enfermedad en curso que haya influido en su decisión.

El cardenal Ratzinger, conocido como “guardián de la fe” por su condición de prefecto para esta congregación, fue elegido como sucesor de Juan Pablo II el 19 de abril de 2005, cuando, según declaró él posteriormente, ya “esperaba retirarse pacíficamente”.

— JOSÉ ANTONIO LÓPEZ Y EFE