18 de mayo de 2013 / 04:51 p.m.

México  • Cuando el genio de Glenn Gould expresó: "Este piano tiene la mejor acción del mundo", refiriéndose a un instrumento de concierto diseñado por Yamaha, las oficinas de la compañía Steinway deben haberse cimbrado. Y más cuando el pianista agregó que nunca había tocado "un instrumento que refleje mis propios deseos de manera tan perfecta".

A esta declaración se agregan los testimonios de una triada de grandes pianistas: Wiljelm Kempff, Sviatoslav Richter y Maria João Pires, quienes afirmaron, respectivamente: “Con seguridad Yamaha ha hecho uno de los mejores pianos del mundo”, “tiene la profunda afinidad por el sonido, que es absolutamente vital para hacer pianos” y “es capaz de producir tanto bajos profundos como unfortissimo poderoso, pero también delicados pasajes líricos”.

La tradición de Yamaha en la construcción de pianos de concierto se remonta a 1900, gracias a Torakusu Yamaha. Cuatro años más tarde, uno de sus instrumentos recibió el Gran Premio Honorario en la Feria Mundial de San Luis, Estados Unidos. Hoy su gran orgullo es el Yamaha CFX, un hermoso piano hecho a mano que empieza a ocupar un lugar importante en las salas de concierto del mundo, así como en festivales y concursos destacados.

Gerardo Arreguín, jefe de Marketing de Yamaha México, explica que el proceso de creación del CFX, que tomó en consideración las necesidades de pianistas de talla internacional, fue de 19 años. “A partir de las críticas de varios artistas se hicieron dos prototipos y se probaron en las condiciones en las que los artistas los usan. Se seleccionaron tres centros: Tokio, París y Nueva York, y en cada uno de ellos participaron 15 pianistas. Había cuatro pianos en el escenario: el CF3 —modelo anterior de Yamaha—, dos prototipos del modelo actual y un Steinway. Los artistas tocaron en los cuatro pianos durante varios días, y más de 80 por ciento seleccionó un prototipo como el que tenía mejor presencia, mejor balance, proyección y tono”.

De los prototipos y las sugerencias surgió el CFX, que se lanzó mundialmente en 2010 y se ha estado presentando en varios países con muy buena respuesta, asegura Arreguín. Por ejemplo, en los grandes concursos mundiales de piano, donde los participantes eligen el instrumento en que desean tocar, este modelo figura entre los tres primeros lugares. En las ediciones 2009 y 2012 del Concurso Internacional Hammamatsu, en Japón, el ganador utilizó Yamaha, lo mismo que la ocupante del primer lugar del Concurso Internacional Chopin, en Polonia, en 2010. En el Concurso Internacional Tchaikovsky de 2011, en Rusia, y el Concurso Internacional Sídney, de Australia, en 2012, los ocupantes del segundo lugar tocaron en un Yamaha.

EN MÉXICO, 55 AÑOS

México cuenta con dos instrumentos de este nivel: el primero fue adquirido por el Centro Cultural Roberto Cantoral y el otro, aunque está en la compañía japonesa, se facilita con cierta frecuencia para conciertos o grabaciones importantes. Arreguín dice que el segundo “llegó justo para el Concurso Nacional de Piano Angélica Morales-Yamaha, que se realizó en octubre del año pasado. Nuestro técnico le estuvo dando servicio día y noche para que los participantes se preocuparan no por la respuesta del instrumento, sino por su interpretación. En diciembre de 2012, fue utilizado en el Concurso Nacional e Internacional José Jacinto Cuevas de Mérida”.

Con el apoyo de la Coordinación Nacional de Música y Ópera, Yamaha iniciará en junio un ciclo con los mejores concertistas de México con este modelo, agrega el funcionario. “Probablemente iniciemos con un recital a dos pianos, para juntar los dos CFX que tenemos en México. Algunos conciertos serán en el auditorio de la compañía y probablemente uno en Bellas Artes en octubre, aprovechando que Yamaha celebra 55 años en México”.

DE LO SUTIL A LO TORMENTOSO

Kenji Tanamachi, encargado de teclados de Yamaha México, dice que quienes pueden hablar del CFX son los propios músicos, además de los resultados de los concursos. “Yamaha está posicionado en los primeros lugares todo el tiempo. Eso es resultado de la respuesta quehemos tenido de los pianistas internacionales que loescogen como su instrumento predilecto. De hecho, el piano todavía no salía a la venta y ya estaba ganando concursos”. El CFX tiene un precio de 3.4 millones de pesos.

El mexicano Alberto Cruzprieto, quien como jurado escuchó el piano en el Concurso Angélica Morales, lo solicitó para grabar el disco Nocturnos, con música de Chopin, así como para un concierto en el auditorio Blas Galindo. A su juicio, el CFX es como "una especie de Rolls Royce para el pianista, por la calidad de respuesta de todo el mecanismo, su gran precisión, estabilidad en cuanto a afinación y riqueza de armónicos. Puedes hacerlo sonar de la manera más sutil o hacerlo vibrar como una tormenta".

Y a bordo de este Rolls Royce, Cruzprieto presentará próximamente su registro de Chopin con las facilidades que le brinda un instrumento que responde a sus necesidades creativas. Como bien dijo Jean-Marc Luisada, "tiene todo lo que necesito para tener una aventura con un piano".

XAVIER QUIRARTE