CORTESÍA DE ERIKA MONTOYA | @LAAFICION
11 de junio de 2016 / 06:48 p.m.

Entre más de 130 mil tumbas, en un pedazo de tierra en donde se ven las orillas del pasto que le colocaron encima y aún sin una lápida que indique que ahí está, así yace el ex campeón de los pesos completos estadounidense Muhammad Ali, “The Greatest”.

A pesar de que lo único que identifica el lugar es un toldo que se colocó para la ceremonia de entierro a donde asistieron sólo familiares y amigos, algunos fanáticos se las ingeniaron para llegar a ese pedacito de tierra del panteón Cave Hill de Louisville, Kentucky, y rezar ya fuera en español, inglés, turco, galés, chino o francés.

Ahí junto al coronel Harland David Saunders, empresario fundador de Kentucky Fried Chicken, así como escultores, pintores y caudillos de la independencia de Estados Unidos, yace el boxeador que dejó una marca de 56 victorias, cinco derrotas y 37 nocauts y un legado humanitario importante.

Tras una semana llena de actividades, el viernes fue enterrado Muhammad Ali luego de que la semana pasada falleciera a los 74 años de edad a causa de las complicaciones del Parkinson.

Su tumba, según los preceptos musulmanes, no deberá ser ostentosa, por lo que la familia decidió que su lápida sólo dirá “Ali”, aquel nombre que en 1960 eligió como propio al convertirse al islamismo.

Personas de distintos países, religiones y condiciones se dieron cita ante la humilde tumba del campeón para rendirle homenaje y pusieron elementos que consideraron serían buenos detalles.

Una bandera de Turquía, otra de Gales, pocas flores, un par de diminutos guantes y una cruz acompañaban a Muhammad Ali, mientras conforme pasaba la mañana algunos visitantes llegaban acompañados por sus familias.

A muchos de los asistentes no les tocó ver cómo Ali bailaba sobre el ring, pues se retiró en 1981 a causa del Parkinson, pero aún así decidieron emprender el viaje hasta el lugar en busca de formar parte de un pedazo de la historia.

“Yo no lo conocí, sólo tengo 30 años de edad. Pero mi papá si lo hizo. Mi papá estaba en un evento de caridad a donde llegó Muhammad y cambió su vida. Estuvo platicando con él un rato, pero eso lo marcó y nos inculcó a nosotros eso”, dijo Hussaini Abdulazziz, quien a pesar de estar atado a una gran silla de ruedas viajó desde California, en compañía de sus hermanos, sólo para presenciar el servicio funerario y visitarlo en el cementerio.

Abdulazziz, quien rezaba sentado en el pasto, vió como otro musulmán - de mayor edad y que iba acompañado de sus hijas – se acercó tomó la cruz que estaba sobre la tumba y la escondió debajo de la bandera turca, a pesar de las miradas de reprobación de su propia familia.

“Hay gente que no tiene ni idea y sólo está porque debe. No aprendieron nada. Es una lástima lo que hizo, pues no entiende nada de respeto… cómo dijeron ayer, Muhammad fue un regalo para el mundo, no sólo para nosotros los musulmanes y hay que tomarlo como ejemplo”, agregó Abdulazziz, quien sacó de debajo de la bandera la cruz antes de abandonar el panteón.