CARLOS CONTRERAS LEGASPI / ENVIADO
20 de agosto de 2016 / 11:55 p.m.

Conor McGregor puede dormir tranquilo, venció a su verdugo Nate Diaz por decisión mayoritaria, luego que uno de los tres jueces viera empate en el evento estelar de UFC 202 en la nueva arena T-Mobile de Las Vegas.

Era una revancha que tal vez solo McGregor esperaba, no había un cinturón en disputa y Nate estaba seguro de que lo volvería a vencer. Pero el irlandés volvió a convencer a los fanáticos de que sería un buen combate y protagonizó un espectáculo lamentable lanzando botellas en una conferencia de prensa.

Regresó con la lycra en verde, la misma con la que venció a José Aldo en la mejor noche de su vida. El asunto de la rivalidad llegó a un tono tan absurdo, que dentro de la jaula, unos seis elementos de seguridad formaron una línea para que no pudieran acercarse antes de que arrancara el combate.

Conor entró con la música de Notorious BIG que acostumbra y Diaz respondió con Tupac Shakur, otra analogía de una rivalidad que le costó la vida a ambos raperos.

La batalla comenzó como la primera, Conor conectando fuerte, pero la estrategia varió un poco, atacó la pierna de Díaz con patadas bajas para afectar su movilidad y recortar la ventaja de alcance para el menor de los hermanos.

Así como el campeón del peso pluma entró mofándose del estilo de caminar de su rival lo hizo en el combate, lo conectó dos veces con el recto de izquierda y la segunda lo mandó a la lona, pero no cayó en la trampa, éstz vez lo dejó levantarse y siguió destrozándolo con precisión y ese martillo que tiene en la zurda.

Nate cayó dos veces más en el comienzo del segundo round mientras que la confianza del “Notorius” crecía, pero la intensidad del intercambio fue bajando en una repetición del primer encuentro.

Diaz fue creciendo, usando el jab efectivamente y poniendo al europeo contra la reja.

Para el tercero se notaba vacío, agotado y respirando por la boca, otra vez abusó de su energía en los primeros minutos para abrirle la puerta al boxeo de Diaz, que se convirtió en el que tiraba las patadas bajas, el que presionaba y buscaba encajar los ganchos para intentar un derribo.

El pronóstico de un nocaut en los primeros dos rouns se quedó lejos y Conor escapaba agotado, esperando un milagro que le recargara el tanque de energía o un error brutal de Díaz para desconectarlo de un solo golpe.

Pero no llegó, Nate empezó a combinar com ambas manos, conectó una rodilla a la cara y la campana lo salvó cuando estaba convertido en el costal del estadunidense.

La equina de McGregor parecía estar viendo otra pelea, el coach Kavanaugh le decía “solo son cachetadas, siempre estás ganando el clich”, pero no era así, el final había estado muy cerca y era superado en volumen.

A pesar de la ventaja de Nate, Conor seguía respondiendo y usando bien su cadera para evitar ir al suelo con ese ‘Doble leg’ del cinta negra en jiujitsu. Ir a la lona, significaría una derrota segura.

Ninguno de los dos estaba habituado al escenario de los cinco rounds, se tornó en una guerra de baja intensidad y un reto a la resistencia en los asaltos de campeonato. El cuarto pudo ser el mejor para Nate y Gilbert Meléndez le decía en la esquina, “estas conectando el jab, sigue con el dos”.

La ceja derecha de Nathan sangrab mucho y afectaba la visibilidad, factor que Conor aprovechaba o para escapar ante los abucheos del públicó, que esperaban más acción pero el combate recorrió toda la ruta.

Más que un derribo, en el último minuto Nate cayó por el cansancio y luego hizo lo propio con Conor, hecho que pudo influir en la starjetas.

Luego de toda la palabrería, ambos terminados bañados en sangre, abrazándose hasta que escucharon la inusual decisión y Nate aseguró que ganó el combate dicendo, “Buen trabajo esta noche Conor, pero vamos a tener una tercera”.