5 de mayo de 2013 / 01:48 p.m.

México • Entre el barullo de los tambores, el humo y el griterío de la banda, Iván no podía sentirse más a gusto. Tal como hizo en 2001, en la primera marcha por la mariguana en la Ciudad de México, este chico, de unos 30 años, disfrutó compartir el toque con sus compas en pleno centro del DF, al aire libre y sin que nadie, ni los granaderos, los molestaran.

Era la pura vida, pues. Y no podía dejar de decirlo: "Ssss… aquí todos estamos a 10 centímetros del suelo…". El sol caía a tope en el lado poniente de la Alameda Central. Eran apenas las 15:00 horas y para entonces el Parque de la Solidaridad ya se había convertido en una especie de zona franca de mariguana, donde se podía vender, distribuir, preparar y dar el esperado toque a la también llamada flor del alma o patito encantador.

"No le hace mal a nadie. ¿Cuántas personas se mueren por alcohol y cuántas por mariguana? Yo llevo fumando desde los 12 años y nunca he fumado tabaco ni bebido alcohol, nunca he hecho nada malo a nadie", señalaba Iván mientras tomaba el churro que le convidaron sus colegas.

Él hablaba con una canción de reggae de fondo. El omnipresente reggae de las manifestaciones promariguana. Aquí, Bob Marley manda en la música. Nadie más. Y a su ritmo bailaba Nyja Ioer, integrante de la Comunidad Rastafari, un consumidor devoto de la ganjah (que es el nombre de la mariguana en La India).

"Al momento de consumirla como rasta, dejé de tomar alcohol, dejé de fumar tabaco y de consumir drogas químicas, porque me di cuenta que la ganjah me da lo necesario, no necesito otras cosas. Es real, viene de la tierra y a través de ella conocí la vida".

La liga entre la mariguana y la vida es lo que defienden los promotores de esta marcha que, desde su nacimiento en 1998 en Nueva York, se ha convertido en una tradición en todo el mundo. De hecho, ayer hubo movilizaciones similares en 200 ciudades de distintos países. En México se programaron réplicas en Guadalajara, Tijuana, Oaxaca y Monterrey. Todo, con tal de insistir en que la prohibición del consumo libre de mariguana solo beneficia a los grupos criminales.

"Lo que proponemos no es una despenalización sin más. Lo que proponemos es una regulación, que existan reglas claras de producción, de comercio y consumo, porque actualmente el mercado está regulado por criminales y es ahora justo cuando los menores pueden acceder", explicó Leopoldo Rivera, presidente de la Asociación Mexicana de Estudios sobre Cannabis.

De hecho, informó que distintas asociaciones han presentado ocho iniciativas en ese sentido ante el Congreso y ninguna ha prosperado.

Como uno de los principales promotores de este tema, Leopoldo vivió las 12 marchas anteriores, realizadas en gobiernos del PAN. Esta vez, bajo la administración del Presidente Enrique Peña Nieto, había temor por que la movilización se apagara, pero no ha sido así. De hecho, no hubo un despliegue notable de policías capitalinos, aunque la presencia de soldados que circulaban a bordo de cuatro vehículos por la avenida Juárez se antojaba como una provocación.

"¡Chinguen a su madre!", les gritaron los participantes.

"El Presidente debe empezar una política de drogas diferente en la que los consumidores no sean criminalizados, en la que haya un diálogo con la sociedad, porque tradicionalmente la gente no ha opinado sobre el tema", insistió Rivera. "Con el anterior gobierno aumentó el consumo, la delincuencia, los precios no bajaron y la oferta no disminuyó. La estrategia fue a todas luces un fracaso".

La concentración se acercó a la avenida Juárez y los participantes se colocaron en posición de salida, dispuestos a emprender su viaje rumbo al Monumento a la Revolución. Aquí, las consignas sonaban más que a reclamos, a un himno.

"¡Pachecos, unidos, jamás serán vencidos!" "¡Legalización, legalización!" "¡Obama, Obama, queremos mariguana, de la californiana!" "¡No a la represión, sí a la liberación!"

Al llegar al monumento, los participantes de la marcha ya eran más de 2 mil que, para entonces, ya escuchaban la música a otro nivel. Pero lo que importaba era volverse uno con los demás. Como lo dijo Paco Barrios, El Mastuerzo: "Compas, basta de hipocresía: fumen mariguana".

ADRIANA ESTHELA FLORES