17 de agosto de 2013 / 01:55 p.m.

México • La Casa de Medio Camino marca el límite entre la cárcel y la libertad. Es una nueva alternativa de reinserción de la que se han beneficiado 134 internos en menos de un año y actualmente 77 luchan por su reencuentro con el exterior.

Este tipo de "cárcel abierta" está exenta de sobrepoblación, ocio y pago de dádivas, principal cáncer de los reclusorios capitalinos.

Los internos no pueden tener dinero por reglamento; tampoco hay comercio ambulante ni tiendas de campaña.

Sus visitas llegan una vez a la semana y no pueden dejar alimentos en especie. Tienen derecho a salir a museos y exposiciones sin necesidad de llevar algún dispositivo de seguridad. Para ello son trasladados en camionetas del propio reclusorio.

Jonathan ha pasado por el Reclusorio Norte y el Centro de Readaptación Social Varonil (Ceresova). Lo acusan de algunos robos, de los que sí admite haber cometido, pero al mismo tiempo asimila que es cosa de su pasado.

Hace apenas unas semanas ingresó a la Casa de Medio Camino; una jueza de sanciones penales del Tribunal Superior de Justicia del DF lo canalizó ahí como preámbulo para obtener su libertad anticipada. Antes tuvo que someterse a diversos exámenes y demostrar buen comportamiento y una oferta laboral.

Sus otros compañeros atienden la cocina, como Luis, quien es el encargado de hacer los guisados, o Julio, quien aprendió a elaborar sopas y el arroz que conforma la dieta de los internos.

"Cuando tengo dudas de las cantidades o de cómo hacer un guisado, muchas veces le he llamado a mi mamá para que me diga. Eso me da mucha risa, pero me emociona saber que el 5 de septiembre ya me voy a ir de aqu”, reseña Luis, también acusado del delito de robo.

En esa "casa", ubicada a un costado del Reclusorio Preventivo Varonil Sur, enclavada en una especie de cuenca, no existen rejas ni alambres de púas que impidan a la población saltar o comunicarse con el exterior.

Pero esa idea de huir, dicen, no la tienen presente. "Son cuatro meses, únicamente cuatro meses los que estamos aquí. Aquí es diferente, no hay nada de lo que sucede en los reclusorios donde debes de sobrevivir",  recuerda Jonathan.

Este nuevo centro fue inaugurado el 5 de noviembre de 2012 bajo un concepto de orientar a los internos que están próximos a conseguir su libertad. La subsecretaria de Sistema Penitenciario del DF, Mayela Almonte, defiende el proyecto al presumir que hasta hoy no hay ninguna reincidencia.

"Lo que realmente nos debería interesar es regresarle a la sociedad gente sana que no tengamos el riesgo de que van a reincidir", subraya.

SIN OCIO

La Casa de Medio Camino tiene capacidad para 200 personas, pero han recibido la orden de que el máximo de ocupación sea de 90 para garantizar una atención óptima. En consecuencia, en los dormitorios no es necesario que los reos duerman en el piso, tampoco al lado del escusado ni mucho menos atarse a los barrotes o improvisar con cobijas las llamadas hamacas. Cada uno duerme en una litera con colchón perfectamente limpio.

En este espacio hay horarios que se cumplen. Además de la comisión en cocina y comedor, otros hombres atienden los jardines y en el recién habilitado huerto cosechan acelga, cilantro, papa y calabaza, entre otros. Está en proyecto crear una granja.

Osiel concluyó la preparatoria durante los casi cinco años que estuvo interno en el Reclusorio Oriente. Afirma que a su salida continuará sus estudios en derecho en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

AMPLIARLO A MUJERES

Más de 40 mil internos conforman la población carcelaria en la Ciudad de México; 75 por ciento está acusado de delitos patrimoniales, como el robo, pero ante las calificativas pocos tendrían acceso a la Casa de Medio Camino.

Sin embargo, futuras modificaciones al Código Penal para quitar las agravantes a este delito y otras acciones legales contempladas en la reforma constitucional pueden generar un caos en este nuevo concepto de "cárcel abierta". Por ello, el propósito fundamental es que estas "casas" se multipliquen.

"Va a llegar el momento de que las juezas de ejecución realmente estén aplicando la nueva reforma penal, donde se tiene que buscar alternativas para despresurizar los reclusorios y ésta es una buena opción. Me parece que la cárcel abierta dignifica", afirmó Almonte.

Adelantó que el próximo proyecto será beneficiar a las mujeres en reclusión. Tiene por objetivo crear este espacio a un costado del Centro Femenil de Readaptación Social de Santa Martha Acatitla.

"El porcentaje de mujeres es menor, pero ellas tienen el mismo derecho", insiste al señalar que la estancia en estos lugares es de 3 semanas a 8 meses como máximo.

REPORTAJE POR LETICIA FERNÁNDEZ