20 de febrero de 2015 / 03:01 a.m.

México.- El ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca gustaba hacer uso extravagante y, a veces, siniestro de los fondos federales que recibía. Malversó 66 millones de pesos de recursos transferidos a su ciudad en 2013 para programas de manejo de imagen, remodelaciones de las o­ficinas del cabildo y otros proyectos que, a la luz de su colaboración con el crimen organizado, ahora suenan extraños.

Como parte de la Cuenta Pública 2013, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) descubrió que sin autorización ni documentación alguna, básicamente inventando los proyectos, Abarca fi­nanció con 66 mil pesos del Fondo de Infraestructura Social Municipal (FISM), programas de "estímulos a promotores y prestadores de servicio social de la colonia Loma del Zapatero". No es cualquier colonia: se hizo famosa a ­finales de este año porque ahí yace un cerro convertido en cementerio clandestino, utilizado por el grupo Guerreros Unidos con la venia del alcalde para tirar cuerpos de forma continua.

Hasta ahora, han sido descubiertas una decena de fosas en esa zona, donde en un principio se pensó que los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa podían hallarse. Por lo pronto, de las cuentas disponibles se desprende que la colonia era una de las favoritas de Abarca.

La alcaldía hasta dedicó a sus habitantes un "taller de organización social y seguridad comunitaria", fondeado con 51 mil pesos, y un "taller de prevención de conductas antisociales y de riesgo", por 4 mil pesos. A unos metros de donde se tiraban los cuerpos, también se construyó el parque El Zapatero para la comunidad. Costó 681 mil pesos.

Los anteriores son solo algunos de los múltiples casos de extrañezas descubiertas por la ASF al analizar las cuentas del municipio para 2013.

Entre otras cosas detectadas por los auditores federales resaltan:

1) 84 por ciento de los 77 millones de fondos federales que le fueron transferidos por la federación a Abarca fueron o desviados o mal utilizados. Se trata de un daño a la cuenta pública de 66 millones de pesos.

2) Abarca gastó 37 millones de pesos en labores de embellecimiento de la ciudad, pese a que los fondos del FISM están etiquetados contra la pobreza.

3) En distintas calles aledañas a su plaza Tamarindos, en la colonia centro, se llevaron a cabo labores de pavimentación hidráulica. Esto pese a que la zona es considerada como de "muy baja marginación" y por ende no califi­ca para el uso de fondos del FISM.

4) Abarca renovó, con casi 4 millones de pesos, el basurero municipal de Metlapa, otro sitio utilizado por la delincuencia para abandonar cuerpos o cometer asesinatos.

FOTO: Especial 

MILENIO DIGITAL/ VÍCTOR HUGO MICHEL