11 de marzo de 2013 / 01:56 p.m.

Monterrey • Tras la clausura de un bar en la zona sur de la ciudad con dos empleados en el interior, la alcaldesa de Monterrey, Margarita Arellanes Cervantes, avaló el proceder de los inspectores de Alcoholes, al argumentar que el negocio se encontraba cerrado y nadie atendió su llamado.

Luego de la polémica suscitada por este hecho, registrado en el bar El Catrín del sector Tecnológico la tarde del sábado, la edil panista arremetió contra su propietario, Abel Ocañas, y acusó que tiene un largo historial de violación al horario de cierre.

“"Esta persona propietaria incitó a los mismos jóvenes a, en cierta forma, no permitir que se hiciera este acto legítimo.

“"Es un establecimiento que recurrentemente viola los horarios de acuerdo a la ley estatal, por eso es que, en prudencia, los inspectores regresaron más tarde, tocaron la puerta, nadie respondió y procedieron a imponer los sellos"”.

Afirmó que una vez en conocimiento de la presencia de dos empleados al interior del establecimiento, se retiraron los sellos para que pudieran salir.

No obstante, consideró que el verdadero problema de este caso es la actitud del dueño del local, ubicado en la calle Filósofos, la cual tildó de aberrante.

“"Es aberrante que dentro de ese procedimiento, ustedes también dieron cuenta, el dueño del establecimiento mandó quitar la puerta para que no le pusieran los sellos, eso es lo más importante, el que si estaban adentro, que si estaban ocupados, que si contestaron o no, lo más importante es que tenemos que ver cómo pueden retar así a la ley, a la autoridad"”, consideró.

El caso dio pie a la edil para exigir al resto de los propietarios de bares que observen las medidas de seguridad necesarias en sus negocios, al advertir que la mayoría carece de extintores o salidas de emergencia.

“"No es un juego, es simplemente la legalidad, hay que cumplir con la ley"”, dijo.

LUIS GARCÍA