4 de agosto de 2013 / 10:59 p.m.

Monterrey • Antes de que pudiera pensarse de manera seria en la posibilidad de legalizar el consumo de la mariguana, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, señaló que deben ser tomados en cuenta todos los sectores de la población y analizar los beneficios y problemas que esto acarrearía.

El representante de la Iglesia católica en Monterrey señaló que, si bien se tocan temas benéficos de su uso, como el medicinal, hay que tomar en cuenta otros problemas que acarrearía su consumo permitido, teniendo que escuchar de forma obligada a titulares de centros de rehabilitación, ex adictos y otros más para hablar sobre el poder que puede influir en consumidores.

Cabrera López añadió que aunque el tema esté a discusión en otras latitudes del globo, son situaciones distintas a las de México y Nuevo León, por lo que se deben analizar cada uno de los factores y posibles repercusiones en lo local.

“Tiene que abrirse el diálogo, no se puede ocultar esta problemática, tanto en el consumo, como en el tráfico. El país tiene que hacerlo, pero no nada más para mimetizar lo que hacen otros países, como en la referencia Uruguay o algunos estados de la Unión Americana. Es una situación muy compleja lo que va desde el uso curativo, hasta lo que es el uso, como le llaman, deportivo, o lúdico, usar las drogas; es un tema muy serio y no es sólo un tema legal, poner un alto a quienes lucran con las drogas, sino que es un problema ético, de carácter universal, pero un problema moral”, afirmó.

El arzobispo de Monterrey mencionó un respeto por esta apertura, aunque se mostró con ligera tendencia a una negativa, señalando que no es un problema que pueda acatarse en este momento, sino que, por prudencia, debe aguardar a ser tocado desde diversos ángulos para siquiera pensar en su aprobación.

"Claro, creemos que la prudencia nos pide esperar, hay que discutirlo, atacar los problemas y antecedentes del tráfico como del consumo. Nuestro Gobierno debe poner orden en otras cosas, que es la seguridad de nuestros pueblos, y el control que llevan adelante la venta de las drogas. Yo propongo que la prudencia nos obligue a saber esperar", argumentó.

ISRAEL SANTACRUZ