Francisco Zúñiga
31 de agosto de 2013 / 01:45 a.m.

 

Monterrey • Los abusos sexuales en los que un adulto con autoridad agrede a un menor no son producto del momento, sino que existe un proceso de seducción o acercamiento, el cual permite que el niño envíe señales a sus padres, pero hay que saber interpretarlos y sobre todo, brindar la confianza para que el pequeño lo denuncie.

 

El psicólogo Miguel Villegas Lozano, coordinador de la Extensión de Equidad y Género de la Facultad de Psicología de la UANL, mencionó que la prevención es sencilla, pues radica en darle información y confianza al niño.

 

Los pequeños son vulnerables de ser abusados sexualmente, por eso es importante estar atentos a cualquier cambio en su conducta y platicar con ellos para explicarles que nadie tiene por que tocar su cuerpo a escondidas.

 

“La medida más importante será siempre la información, hacérselas llegar a los y las menores, que tengan la información del autocuidado, que tengan información de cómo prevenir en un momento dado situaciones en que estén en riesgo.

 

“Siempre tener en cuenta que en estos asuntos de abusos sexual a menores siempre hay un elemento de seducción de parte de la persona agresora, es decir, no suceden de forma repentina, hay todo un proceso que el agresor lleva a cabo, donde utiliza su situación de poder, pude llevar a cabo conductas que terminan confundiendo al menor o a la menor, de tal forma que fácilmente logren hacer que la víctima se sienta culpable de lo que le están haciendo”.

 

Villegas Lozano, quien tiene a su cargo un grupo de investigadores que trabajan con los temas de género y sexualidad, explicó que es importante que el menor siempre tenga un adulto a quien le tenga la confianza suficiente para contarle lo que le pasa a diario, y en cierta circunstancia “lo que le están haciendo”.

 

“Siempre lo más importante es tener la suficiente confianza con el menor o la menor, de darles la información clara, específica, de cómo cuidar su cuerpo, de no permitir que alguien más rebase los límites del cuerpo propio”, destacó.

 

Un niño que sufre un abuso sexual requerirá atención psicológica especializada, y el tiempo de recuperación dependerá mucho de la familia, que también debe someterse a un tratamiento, para encontrar la mejor manera de quitarle al niño la estigmatización por el abuso.

 

Los papás deben platicar con él, para que atiendan cualquier situación que parezca extraña, no parte de su vida normal.

 

“Estar muy atentos los papás y las mamás a cambios bruscos en su comportamiento, porque pueden venir situaciones polarizadas, si antes era mu extrovertido, ahora resulta que es muy tranquilo, o viceversa, sí es fácil encontrar estos elementos de polarización, pero lo más pertinente para encontrarlos, es generar los lazos de confianza donde el menor pueda hablar”.