19 de julio de 2013 / 01:51 a.m.

García.- • René lleva ya dos meses atado a su silla de ruedas y a las inseparables muletas.

Antes estuvo internado tres semanas en un hospital, a causa de un accidente en el que un automovilista lo atropelló mientras corría, en el municipio de García, Nuevo León.

Él trabajaba como albañil y gustaba de hacer ejercicio. Tras el percance quedó imposibilitado no sólo para eso, sino también para trabajar y sacar adelante a su familia.

Recuerda el atropello ocurrido el 1 de mayo pasado sobre la avenida Lincoln, a la altura de la colonia Valle de Lincoln.

"Brinqué, pero (el carro) me alcanzó en la pierna. Todo fue muy rápido. Alcancé a ver cómo mi pierna se rompía. Ya de allí para allá ya no supe nada", comentó mientras esperaba, afuera de una farmacia, que un alma caritativa se compadeciera y le regalara una moneda.

René García Tino se enteró días después que, tras el atropello, las autoridades detuvieron en Santa Catarina al conductor de un Tsuru blanco como responsable de los hechos.

Sin embargo, el Ministerio Público nunca asumió su papel de defensor, y él nunca fue notificado de sanción alguna para el automovilista.

Estuvo tres semanas en el hospital 21 del Seguro Social, donde lo dieron de alta y de inmediato dejaron de respaldarlo, argumentando que su trabajo como albañil era eventual.

"(Me dijeron) Que si no ponía mucho de mi parte, la pierna me la iban a cortar, porque ya era inaccesible, que tenía que tener mucho reposo", recordó.

El hombre de 37 años, padre de dos niños de 6 y 3 años de edad, tiene severas lesiones en la pierna izquierda, a causa de las fracturas en la tibia y peroné.

Los médicos le colocaron un implemento a base de cuatro clavos y por lo tanto está imposibilitado para continuar desarrollando sus actividades de albañilería.

"Ahorita prácticamente yo no puedo trabajar. Puedo nada más pedir ayuda a las personas que vienen y que son de buena voluntad y que tienen corazón", recalcó.

Ante tal situación y debido al abandono en el que lo dejaron las autoridades, desea que su caso se haga público y se actúe con justicia, pues su familia está sufriendo las consecuencias.

"Cuando no puedo (regresar a casa) me quedo dormido en la calle. Pero guardo el dinero para mis niños, para sacarlos adelante, primeramente Dios. Y pues estoy luchando para que ellos coman", puntualizó.

Mientras espera que la justicia salga de su letargo, René sigue recorriendo las calles en el sector de Solidaridad, todo con el fin de luchar por él y por el bienestar de su familia.

AGUSTÍN MARTÍNEZ