2 de abril de 2013 / 11:29 p.m.

Decenas de regiomontanos hacen fila en el montepío para "aguantar" mientras llega la quincena; algunos de ellos ni siquiera salieron de vacaciones, pero les impacta los gastos de Semana Santa.

 Monterrey.- • Desde muy tempranas horas, decenas de ciudadanos formaron filas en el Monte de Piedad, para así empeñar sus pertenencias con las cuales desean pagar los gastos, como la luz y el gas.

Esta vez, muchos regiomontanos no se fueron de vacaciones, ya que si no tenían dinero para quedarse en casa, menos para salir.

Por eso, lo primero que hicieron este martes por la mañana fue irse al Monte de Piedad, con algo que empeñar mientras llega la quincena, que se antoja demasiado larga.

Doña Sonia Guel Veloz fue una de ellas, pero por más que se apuró, cuando llegó, ya había fila. Otros madrugaron más que ella.

"Yo no salí de vacaciones: con qué, si no tengo dinero; nomás que vengo para empeñar mi laptop, para completar para los recibos".

Tradicionalmente, luego de las vacaciones de Semana Santa, los regiomontanos abarrotaban las instalaciones del Monte de Piedad, en las calles de Guerrero y Reforma, para empeñar cualquier objeto de valor que tuvieran en casa, buscando solventar los días que faltaban para el día de pago.

Era común que las señoras se quedaran sin ver la telenovela por un par de semanas, o los niños sin el video juego o el papá sin la herramienta.

Doña Sophia no sale de vacaciones, porque dice que sus recursos no le alcanzan ni para llegar a la presa de la Boca, menos a una playa.

Pero eso no la salva, porque los recibos le salen "como si viviera en hotel de cinco estrellas".

"Me salieron mil pesos de la luz y ya debo 800 pesos del agua, de dos meses que tengo pendientes, por eso vine".

La señora lleva la computadora portátil envuelta en una bolsa de plástico para que en el camión no supieran lo que llevaba, porque, con eso de los asaltos en el transporte, era un riesgo grande.

Pero peor es el riesgo de quedarse sin energía eléctrica o sin agua por no pagar los recibos.

Ni fue la única que madrugó en el montepío, aunque muchos argumentaron que iban ya por sus prendas empeñadas, que en algún momento los sacó de algún apuro económico.

Y no faltó quien dijera que no empeñaba sus cosas, más bien las dejaba ahí para que se las cuidaran.

Sea como sea, el Monte de Piedad registró actividad desde muy temprano. Aunque si no había tantos pignorantes, es porque antes se concentraban todos ahí y ahora el montepío tiene 20 sucursales por la ciudad.

…Y porque los que se fueron de vacaciones y vuelven sin dinero, acuden la otra semana. Entonces sí, habrá filas y caras largas en todos lados.

FRANCISCO ZÚÑIGA