3 de diciembre de 2013 / 07:37 p.m.

La Copa del Mundo Alemania 2006 se caracterizó por el dominio impuesto por los europeos y por el adiós del francés Zinedine Zidane, uno de los futbolistas más grandes en los últimos 20 años, quien se fue en medio de la polémica por un cabezazo en la final de dicho certamen.

Luego de 32 años, la justa más importante del orbe regresó a suelo alemán, ya como una nación unificada que recibió a 32 participantes, de los cuales el conjunto anfitrión y Brasil lucían como los más firmes candidatos al título.

El cuadro amazónico, sin embargo, fue un verdadero desastre. Más allá de que avanzaron sin problema alguno a octavos de final, la realidad es que su nivel futbolístico nunca fue el mejor; se esperaba mucho de Ronaldinho Gaucho, quien fue una completa decepción y no pudo ayudar al equipo que quedó fuera en cuartos de final a manos de Francia.

Pero no todo fue malo para ellos, ya que Ronaldo Luis Nazario de Lima se convirtió en el máximo anotador en Copas del Mundo con 15 dianas, superando al alemán Gerd Muller, quien comparte la segunda plaza con su compatriota Miroslav Klose (14).

Asimismo, Inglaterra se mantuvo como ese equipo promesa bajo el mando del sueco Sven Goran-Eriksson, que no pudo pasar más allá de cuartos de final acompañado de un futbol muy limitado pese a la calidad individual de su plantel que nunca se mostró como equipo.

Y pese a que Argentina fue eliminado en "cuartos" al caer a manos del anfitrión, este mundial representó el debut de Lionel Messi, quien en su primer juego se estrenó con una anotación ante Serbia, aunque se quedó en el banco de suplentes mientras su equipo era derrotado por Alemania.

Así, con las potencias sudamericanas marginadas en la ronda de los mejores ocho, fueron cuatro equipos europeos los que disputaron las semifinales: Alemania contra Italia y Portugal con Francia, lo que garantizaba el "Europa para los europeos" en la cita del orbe, algo que siempre ocurrió, excepto en Suecia 1958 con el título de Brasil.

Sin duda, el hecho más significativo se dio en la final celebrada el 9 de julio en el estadio Olímpico de Berlín, donde Francia e Italia se vieron las caras en un partido cerrado en el que se fueron a tiempo extra tras empatar 1-1 en los 90 minutos reglamentarios.

Fue en el alargue cuando el silbante argentino Horacio Elizondo le mostró la tarjeta roja a Zidane, quien le propinó un fuerte cabezazo en el pecho al defensa Marco Materazzi sin agresión física previa, lo que al final le privó de ser parte de la tanda de penales que se definió en contra de los galos.

Muchas han sido las versiones sobre esta agresión, las cuales van desde que Materazzi llamó "terrorista" a Zidane por su origen argelino o porque mencionó que su hermana era una prostituta, pero la más cercana a la realidad es que insultó a su madre, que en esos momentos estaba muy enferma.

Notimex