19 de mayo de 2013 / 01:53 p.m.

Monterrey • Además de ser el sector poblacional más amplio en el estado en los últimos años, los adolescentes son también las víctimas más comunes de las adicciones y la violencia.

Pero también su riesgo de salud física y emocional están por encima de cualquier otro grupo; obesidad, sobrepeso, adicciones, enfermedades sexuales, el pronóstico no es nada halagador.

La misma Secretaría de Salud en la entidad, en su plan de Acción de Respuesta a resultados de la Encuesta Estatal de Salud y Nutrición (EESN) 2012, deja claro que "las conductas de riesgo en la adolescencia han registrado un incremento; actividad sexual sin protección, consumo de drogas, alcohol y tabaco, sedentarismo y alimentación poco saludable, conducción de vehículos a alta velocidad".

Según la ESSN, 89.53 por ciento de los adolescentes de 12 a 19 años ha oído hablar de métodos anticonceptivos y los conocen, pero sólo 34.25 por ciento de los que tienen pareja, los utilizan; de allí la prevalencia de embarazos precoces y la alta incidencia a enfermedades de transmisión sexual.

Aunque los trastornos alimenticios, como la bulimia y la anorexia, tienen su origen en esta etapa de la vida, en estos momentos también confluye el problema del sobrepeso y la obesidad.

Los menores entre 12 y 19 años son el segundo grupo con problemas de peso, prácticamente uno de cada cuatro (39.9%).

Sin embargo, la alarma se enciende cuando se tiene en cuenta que en los últimos 12 años el problema creció 11.2 por ciento. Son los hombres quienes tienen mayor prevalencia del problema.

Los casos de suicidio llamaron la atención hace un par de años, pues en rango de 10 a 14 años, se pasaron de dos a 12 en el rango de 10 a 14 años de edad; mientras en los adolescentes de 16 a 17 se observó un incremento en las cifras. En 2000 se contaban siete casos, para el 2012 llegaban a 12, pero en 2009 hubo un pico de 19.

MÁS TRABAJO; MENOS EDUCACIÓN

En contraste, cada vez más jóvenes están dejando la educación formal y son más los adolescentes que dejan la secundaria.

Sólo 79 por ciento concluyó la educación básica en Nuevo León, según cifras del INEGI en 2010, cuando este número ya superaba 82 por ciento en 2005.

En Monterrey y su área metropolitana, la población de entre 12 a 17 años que trabaja es 0.69 por ciento mayor que la media nacional con 10.5 por ciento. Además hay tres mil 78 adolescentes que realizan una actividad sin pago.

El número de adolescentes no económicamente activos, pero que se dedican a las labores del hogar creció dos puntos porcentuales en dos años, pasando de 3.4 por ciento en el año 2000 a 5.4 por ciento en 2010. Por cada hombre hay 11.2 mujeres.

LOS INVISIBLES

Si bien se puede tener un panorama de cómo viven o subsisten los adolescentes en Nuevo León, la terrible falta de medición en relación con las causas de su muerte o maltrato son aterradoras.

Según la Red por los derechos de la Infancia en México, los datos son insuficientes.

"El estudio muestra una carencia de datos desagregados sobre niños, niñas y adolescentes, por ejemplo, en el caso de homicidios, no se contemplan estadísticas por sexo, escolaridad o forma del deceso, lo que impide tener el conocimiento de cómo están siendo victimizados".

"No hay forma de incorporar datos sobre explotación sexual infantil y trata de niños; migrantes, indígenas, refugiados o en situación de calle; adolescentes en conflicto con la ley y consumo de drogas", explican en su estudio La infancia Cuenta 2012.

Salud sexual:89.5% de los adolescentes de 12 a 19 años ha oído hablar de métodos anticonceptivos y de los que tienen pareja sólo 34.25 por ciento los utilizan.

Transtornos alimenticios:Aunque los trastornos alimenticios, como la bulimia y la anorexia, tienen su origen en esta etapa de la vida, en estos momentos también confluye el problema del sobrepeso y la obesidad. Los menores entre 12 y 19 años son el segundo grupo con problemas de peso, prácticamente uno de cada cuatro (39.9%).

Suicidios:Los casos de suicidio llamaron la atención hace un par de años, pues en rango de 10 a 14 años, se pasaron de dos a 12 en el rango de 10 a 14 años de edad; mientras en los adolescentes de 16 a 17 se observó un incremento en las cifras. En 2000 se contaban siete casos, para 2012 llegaban a 12, pero en 2009 hubo un pico de 19.

DANIELA MENDOZA LUNA