6 de marzo de 2013 / 02:34 p.m.

 Por ser un estado seguro, el presidente Enrique Peña Nieto eligió Aguascalientes para presentar el programa de prevención contra el delito en febrero. Aquí los presidentes municipales se despreocupan de la violencia e invierten su tiempo en programas sociales, educativos, deportivos u otros que coadyuven a la seguridad pública. Lo que parece una irresponsabilidad es en realidad el acuerdo base del mando único policial que opera en ese estado desde octubre de 2009 y cuyo modelo debe ser replicado en el resto del país por orden del Ejecutivo, aunque no hay plazo fatal.

Según los aguascalentenses, de 2004 a 2009 vivieron una etapa de secuestros, ejecuciones, levantones y balaceras. Con la instalación del mando único el cambio fue drástico y hoy los delitos más comunes son robos menores, uno que otro homicidio y, aparentemente, el narco desapareció. La cabeza de mando es el gobernador Carlos Lozano, seguido de su secretario de Gobierno, el procurador y el secretario de Seguridad, Rolando Eugenio Hidalgo Eddy, quienes comparten la misma información para tomar decisiones.

Como ex militar, Hidalgo Eddy coordina la operación de estatales, municipales y federales, quienes realizan tres labores primordiales. Uno: supervisar con un amplio sistema de cámaras entradas y salidas del estado, carreteras, centrales camioneras, el aeropuerto y cinco penales; de cada probable sospechoso se arma un expediente. Dos: elaborar informes homologados entre policías y ministerios públicos. Tres: mantener comunicación con Plataforma México.

"“Sabemos lo que estamos haciendo, aquí todos obedecen las órdenes que se dan desde el centro de operaciones de la SSP. Tenemos la policía mejor pagada del país. ¡Vea nuestros elementos! ¡El único viejo soy yo, el único panzón soy yo!"”, dice irónico este funcionario con una carrera de medio siglo y con fama de haber seguido de cerca a El Chapo Guzmán. Casualidad o no, este hombre carga en un bolsillo de su saco varias estampas religiosas que le han sido obsequiadas en su trayectoria; sus protectores son San Judas Tadeo, la Virgen de Guadalupe o San Benito.

— ÉRIKA FLORES