2 de febrero de 2013 / 04:50 p.m.

El discurso que daban los alcaldes en sus campañas sobre generar mayores espacios para el esparcimiento no llega a las canchas de futbol.

 

Monterrey.- Juan José Martínez Arizpe observa cómo llegan decenas de personas a los terrenos detrás del auditorio San Pedro: “"Para toda la gente de San Pedro tenemos tres canchas. Es una vergüenza lo que pasa pero no es nuevo. Nunca los municipios se interesaron por el deporte y aquí no es la excepción. Ni siquiera existe una área que agrupe esas necesidades"”, describe.

Apenas son las 09:00 del domingo y la misma postal de todos los fines de semana: tierra volando por el aire y vendedores que se mezclan con una muchedumbre para disfrutar los juegos del día.

La experiencia de Martínez organizando ligas es tan vasta como la de colegas de otros municipios.

Don Juan, como lo conocen, decidió hace años organizar sus propios torneos para que los sampetrinos pudiesen disfrutar por poco dinero de la práctica del futbol.

“Hoy todas las canchas que quedan son privadas y muy caras. Aquí, en cambio, solo cobramos 180 pesos por equipo y de ahí obtenemos para darle al árbitro lo que le corresponde; las canchas las armamos detrás del auditorio San Pedro en terrenos que nos prestó la familia Montemayor. Claro, de eso pasó ya mucho y entendemos que algún día se puede acabar, pero ¿qué hacerle?”.

Pero no sólo es San Pedro. En Guadalupe se siente la misma frustración de un modo similar.

Juan José Guerrero, director de la liga La Pastora, vive sus problemas.

“"Del otro lado de la avenida Américas había varias canchas con madre pero las volaron. Ahora hay un barrio cerrado y nosotros quedamos aquí, en lo que queda de la Ciudad de los Niños.

“"El gran problema que tenemos es la pésima visión política que existe sobre el deporte. Hoy, vivimos angustiados por la violencia y necesitamos de espacios donde los jóvenes puedan distraerse y aprender otros valores diferentes a los que puede entregarles la calle"”, indicó.

Como a don Juan, al Canicas, como apodan a Juan José, le sobran años organizando torneos y su visión es que el deterioro organizativo de gobierno sobrepasó límites. Explica que durante los setentas y ochentas tan sólo Guadalupe superaba el centenar de canchas, pero la mayoría de los lotes fueron vendidos para supermercados y proyectos inmobiliarios.

“"Lo que pasó fue que después del huracán Alex todos estas deficiencias de la planeación gubernamental quedaron muy marcadas y a los políticos se les acabo la protección que les daban la enormidad de canchas sobre el Santa Catarina"”, señala Guerrero.

A según el director de la Liga de la Pastora, las deficiencias siempre estuvieron relacionadas con excesos de los funcionarios.

“"La gente abandona las ligas municipales y se viene con nosotros porque confía que les entregaremos trofeos y les daremos seguimiento semanal a los juegos ¿Municipio? Hay muchas historias sobre el dinero que se han quedado y aunque ahora nos han quitado terrenos, muchos prefieren jugar en menos espacio a sentirse despreciados"”.

Sus palabras refieren al reciente caso del parque Ciudad Despierta.

“"Antes allí había ligas como la mía pero hace poco compraron allí o quién sabe qué pasó. Parece que quisieran competir con nosotros y no comprenden que todos vamos para el mismo lado; que la gente tenga dónde hacer deporte y pueda alejarse de los vicios"”.

Muy diferente a los emprendimientos privados con canchas de pasto sintético, la situación del futbol llanero convive con una coyuntura económica.

“"Ojalá Guadalupe fuese como San Nicolás y entregase terrenos a comodato para desarrollarlos a diez años y que podamos invertirles una buena lana y mejorar las instalaciones para todos"”.

El problema, detalla, es que no pueden elaborar mejores diseños porque los espacios son prestados.

“"Antes encontraba algún terreno interesante para armar canchas y me acercaba al dueño para hacerle la propuesta. Le preguntaba cuánto pagaba de predial y luego lo recaudaba con lo que me daban los equipos. De promedio le pones más de 20 mil pesos de maquinaria para que queden jugables (...).

“"El deporte en los adultos es diversión pero en los niños es prevención de delitos. Pero Gobierno no está enfocado en la realidad. Antes teníamos dos canchas en Guadalupe Victoria pero ahora son fiscalías para robos de carros. O sea, ocurre que están llevando a cabo una estrategia correctiva pero no preventiva. Deben hacer canchas, que los jóvenes hagan deporte y así prevenir que se metan en vicios y problemas. Pero Gobierno no lo ve así. Aquí está todo mal"”

Empezando 2013 más de dos mil 500 jugadores se inscribieron en la liga Mayor de San Pedro y en la Latina; cinco mil niños no tienen espacio ni el proyecto presentado para generar espacios ha podido avanzar en el municipio sampetrino, señala don Juan.

“"Le repito, todos jugamos en tres canchas. En el río ya me dijeron que no habrá chance porque se las adjudicarán a los anteriores concesionarios. Sueño con que abran Avispones y Pumas para el pueblo"”, se despide.

En Guadalupe el panorama es igual. Ciudad de los Niños sobrevive como espacio público y las escuelas de fútbol para los niños escasean. El torneo propuesto por Juan Guerrero (15 ligas similares) concentra a más de 40 equipos de veteranos y 40 de niños.

“"Se invierte en cárceles y DIF Capullos pero no en la educación de los hijos. Nuestros emprendimientos buscan abrir los ojos de las familias y los políticos. Invertir en tiempo de esparcimiento es el secreto para que nuestra situación mejore"”, concluye.

Claves

Se extinguen

-Mientras la política de seguridad se ha encaminado al combate frontal al crimen, los espacios deportivos gratuitos o de bajo costo han ido sistemáticamente a la baja.

-El paso del huracán Alex, la venta de lotes de terreno para proyectos inmobiliarios o de supermercados, así como la planeación urbana, han dado al traste con estos espacios.

SANTIAGO FOURCADE