31 de enero de 2013 / 02:30 p.m.

Monterrey • Julio aprieta el volante, entre el rojo y el verde del semáforo hace una pausa, toma aire y en un suspiro se retrata: “"estoy jodido, me partieron la madre"”. Hace un año Julio era policía en Apodaca, pero desde hace 10 meses anda de chamba en chamba, guardia de seguridad, barrendero, plomero, obrero; pero de todas partes lo han corrido, su pecado: haber reprobado el examen de confianza policial.

Ahora es taxista, sólo de ahí no lo han despedido, pero le van tan mal económicamente que está consciente que en cualquier día tendrá que retirarse.

Julio dice sentirse maltratado y con acusaciones difamatorias en su contra que le han cambiado la vida y le han cerrado prácticamente todas las puertas.

Recuerda que cuando empezó de policía, hace unos ocho años, cuando él tenía 22, su objetivo era ser de los mejores elementos.

Y en parte lo había logrado, pues su récord de capturas de pandilleros y ladrones lo llevó en varias ocasiones a ser reconocido por sus superiores y en su familia, con sus tres hijos y su esposa toda marchaba bien.

“"Pero ahora parece que estoy fichado, pero yo ni ratero no drogadicto soy, tengo sobrepeso y bueno, no se me da contestar exámenes, y menos bajo presión, y pues ahora aquí ando, a veces hasta con hambre, porque no alcanza el dinero"”.

Julio acepta la entrevista sobre ruedas, de Apodaca a la zona sur.

¿Por qué crees que reprobaste el examen?

Porque fue bajo presión. Primero te trasladan a unas instalaciones, te tratan como detenido, a puras mentadas de madre, te tienen incomunicado, horas y horas sin comer; ni agua te dan, entonces ya cuando te ponen las pruebas, pues contestas lo que sea… ya quieres irte, ya quieres terminar.

¿Y hay temores?

Pues sí, porque antes te interrogan, creo que son militares los que te dicen: “"ahora sí te va a llevar la chingada por trabajar para aquellos, te vamos a desaparecer, cabrón, digas lo que digas, te vamos a partir la madre"”.

Pero se sabe que muchos policías trabajan para la delincuencia organizada…

Pues sí, pero si uno no está, pues no está, y ya. Yo les contesté con la neta, yo jamás he recibido un peso de esa gente; que se o que he oído que ahí andan, que apoya a algunos, que están protegidos, pues oye uno rumores, pero afirmarlo o aceptar que uno está con ellos no’más porque sí, pues no.

¿Y cuando te dicen que reprobaste el examen, te explican en qué, te lo muestran?

No, nada más te lo dicen, que no pasaste, a mí me hicieron ver que había pérdida de confianza y que no era apto.

¿Y luego?

Pues a la calle y sin un cinco, te corren y ya.

Pero, dices que también te cerraron las puertas...

Sí, porque te reportan en Plataforma México, allí reportan a todos los policías que nos dan de baja, y bueno, ve tú a saber lo que pusieron, y lo que ellos tienen como concepto de plataforma…

¿Te lo han dicho algunos patrones o gente de recursos humanos?

Sí. En una ocasión entré a una empresa como guardia de seguridad, todo iba muy bien, de volada me la dieron de supervisor, no ganaba mucho, pero salía para lo más necesario, pero al tercer mes me mandaron llamar y me dijeron que estaba reportado en la dichosa esa plataforma y pues que no podía seguir allí.

Nada que hacer...

No, pues ya sabes, la pérdida de confianza… está uno como quemado.

¿Y qué piensas?

Pienso que a lo mejor debí ser más cabrón. Pienso que también nos orillan a robar, a andar de malandros.

ALEJANDRO SALAS