17 de abril de 2013 / 03:13 p.m.

Sea porque Sergio García pisa su tierra o porque se trata del Abierto de España, lo cierto es que cada vez que el mejor golfista español del momento acude a este torneo -no lo hacía desde 2003- se produce en él una catarsis: "Sergio es lo que es, al que le guste que lo disfrute y al que no, pues tiene otros 300.000 más", dijo de sí mismo 24 horas antes del comienzo del torneo en El Saler (Valencia).

García, de 33 años, llega a Valencia con el olor de las azaleas de Augusta aún impregnada en su ropa. "Estuve jueves y viernes jugando con los que disputaron el desempate por la chaqueta verde (Scott y Cabrera), y yo acabé octavo. No está mal, estuvimos ahí, en la pelea", resume el golfista de Borriol su decimoquinta comparecencia consecutiva en el Masters.

Desde que comenzó, en 1999, García ha cambiado algunas cosas de su entorno (empresa de representación, entrenadores del juego corto...), pero algunas parece que seguirán con él para siempre como jugador y persona.

"Soy fiel a mí mismo, para lo bueno y para lo malo. Esta ha sido siempre mi forma de ser, desde los 15 años a los 33. Ser así me ha hecho ganar muchas cosas, y alguna vez tener algunos problemillas", reflexionó el decimotercer jugador del mundo y campeón del Abierto español en 2002.

El jugador castellonense llega a El Saler casi sin tiempo de descanso desde Augusta. "Pero he hecho ejercicio esta mañana. Espero que esta semana mi nivel de energía siga por el mismo camino", dijo al respecto de su concurso en el Abierto, en el que parte como favorito tanto por su estatus (actual líder de la lista europea) como por su excelso conocimiento del recorrido valenciano.

En 2001, durante su último torneo profesional en El Saler, Sergio García defendió con firmeza a su padre, su entrenador de siempre, cuando percibió críticas sobre esta situación.

"Nunca he sentido le necesidad de tener otro entrenador. He tenido algún superviso de juego corto cuando he creído que lo necesitaba. Pero la persona que me ha hecho como jugador es mi padre, desde el biberón", aseveró.

García confirmó que presenciará en el Bernabéu la final de la Copa del Rey frente entre Real Madrid y Atlético, pero en la vuelta de la semifinal entre el equipo madridista y el Borussia Dortmund estará participando en el Wells Fargo, en los Estados Unidos.

"Mourinho me encanta como entrenador. Hay que darle el mérito que merece", terció sobre el técnico del club que le dio la insignia de oro y brillantes.

EFE