16 de mayo de 2013 / 04:44 a.m.

Cuando las caras largas se hacían más evidentes conforme América dominaba totalmente a su equipo, la sonrisa en la afición de Rayados regresó, gracias al gol de Aldo De Nigris que les devolvió la vida en el Tec.

El jolgorio que había dejado en la fanaticada albiazul el golazo de Humberto Suazo en el primer tiempo, se apagó con el doblete de Christian Benítez en el complemento.

Pero como el que perdona pierde, luego de los de Coapa habían dejado escapar varias opciones más de gol, apareció Aldo para emparejar el marcador.

La anotación desató la locura entre la gente rayada, así como la esperanza de que la eliminatoria aún está en el aire.

Un cúmulo de emociones se vivieron en el partido, sobre todo en la recta final.

Pero antes el Chupete Suazo elevó los decibeles de emoción en el Tecnológico, tras realizar un poema de gol en tiro libre que desató la locura.

La anotación calmó un poco la angustia en la tribuna de la presión que ejerció el cuadro capitalino, pero siempre confiando en la suerte de campeón que parece acompañar al Monterrey, pues se habían salvado de un travesaño de Rubens Sambueza.

Con el triunfo parcial Monterrey se fue al descanso, pero dejando dudas en su afición que confiaba en que mejorarían en el complemento.

Pero no fue así, el dominio de las acciones más peligrosos estaba de lado de las Águilas y se confirmó con el gol de Benítez al 50’.

Aunque los cánticos al son de la batucada no paraban en la grada de la Adicción, el resto de la fanaticada observaba callada y expectante una reacción.

Sin embargo el ánimo se hundió más con el otro tanto de Chucho al 70’ parecido al primero tocando abajo frente al portero Juan de Dios Ibarra.

Como en otras ocasiones, la afición rayada terminó rindiendo tributo al gol de De Nigris al 73 para renacer la esperanza de que siguen con vida.

Al final, los seguidores del Monterrey se quedaron con el grito de gol en sus gargantas cuando Suazo tuvo el tercero, pero se fue por encima.

Tanto la afición de Rayados, como del América gozaron y sufrieron por la intensidad en que cerró el encuentro, donde cualquiera de los dos pudo haber hecho al menos una anotación más, pero sólo sirvió para ponerle más emoción.