15 de febrero de 2013 / 12:38 a.m.

Sin plena conciencia de la responsabilidad, se puede terminar por colaborar con caciques y hasta con el narco, advierte el representante oficial de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias.

 Guerrero • El coordinador del sistema de seguridad y justicia comunitarios de la Costa-Montaña de Guerrero, Pablo Guzmán Hernández, alertó sobre el riesgo de fomentar la aparición de grupos de autodefensa armada o policías comunitarios en el país, sin la vigilancia ni el respaldo de las poblaciones en que van a operar.

Guzmán Hernández es desde 2010 el representante oficial de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias, órgano con presencia en más de 13 municipios que desde 1995 se resguardan bajo el régimen de los usos y costumbres de los pueblos originarios.

Explicó que integrar grupos de policías comunitarias es un proceso muy complejo, ya que implica realizar trabajo de concientización en las localidades en que se pondrá en marcha el proyecto y establecer el compromiso de no violar ciertas reglas, que de romperse dejan a la localidad fuera del sistema alternativo.

Cuestionado sobre las policías comunitarias y expresiones de autodefensa armada que ya se anuncian en Oaxaca, Michoacán, Morelos y el Estado de México, el coordinador de la CRAC sostuvo que la lectura debe ser en el sentido de que la población está desesperada por la inseguridad que sigue al alza y que, en consecuencia, busca opciones para defenderse.

Para quienes promueven la autodefensa en otras partes del país, Pablo Guzmán señaló que la policía comunitaria de la CRAC está apegada a una normatividad muy estricta, que durante los últimos 17 años se ha cuidado con mucho celo.

“Cada uno de los policías comunitarios debe elegirse en una asamblea en la que estén por lo menos las dos terceras partes de los habitantes del lugar en el que se va a trabajar. El aspirante debe estar consciente de que brindará un servicio social y no recibirá salario, también debe presentar un acta con 80 por ciento de firmas de los vecinos a manera de respaldo”, indicó.

Aunque parece ocioso, enfatizó en que un policía comunitario debe tener honorabilidad reconocida y saber que si en el ejercicio de su función comete un abuso, será sometido a un proceso de reeducación, mismo que consiste en realizar trabajo social de acuerdo al tipo de falla en que se haya incurrido.

Antes de que entre en operación, un policía comunitario debe acudir a pláticas sobre derechos humanos, manejo de armas, protección civil y relaciones humanas, para que sea un individuo equilibrado.

Pidió a quienes han vuelto la mirada hacia Guerrero y su policía comunitaria, tengan el cuidado de establecer candados para que los policías ciudadanos que vayan a nombrar tengan siempre la vigilancia de su población.

“No respetar una normatividad establecida por las comunidades ni hacer el trabajo de concientización, puede tener consecuencias muy graves, pues las autodefensas sin conciencia estarán en riesgo de terminar colaborando con caciques, grupos religiosos intolerantes, partidos políticos, gobiernos locales y en el peor de los casos, con el narcotráfico”.

De las expresiones que ya se manejan fuera de Guerrero, dijo que se puede estar ante una nueva forma de dar seguridad a los pueblos, generada por el hartazgo de la sociedad ante políticas públicas erróneas implementadas por el gobierno federal, tanto el de Felipe Calderón como el de Enrique Peña Nieto, que comenzó a trabajar desde diciembre pasado.

Anticipó: “Creo que los gobiernos no deben antagonizar con ese tipo de organizaciones que surgen porque pueden radicalizarlas, lo mejor es propiciar el diálogo para buscar un buen acuerdo y evitar con ello que haya una polarización social”.

Terminó: “La gente lo que busca es recuperar la paz en sus pueblos y sus caminos, ya dejó ese tema en manos del gobierno y no se tuvieron lo

ROGELIO AGUSTÍN ESTEBAN