Eduardo Mendieta
31 de agosto de 2013 / 01:41 p.m.

 

Monterrey • Al toparse en casa con una araña “viuda negra” o “violín”, vale más no aventar el tradicional chanclazo o escobazo.

 

Y es que si se les ataca, manipula o por accidente se allana su territorio limpiando en un rincón o debajo de un mueble, lo podrán morder… y su veneno es 15 veces más letal que el de una víbora cascabel.

 

Mientras no se les moleste, estos animales son completamente tímidos e incluso huirán al toparse con un ser humano.

 

El biólogo Carlos Solís Rojas, con doctorado en Ciencias con Especialidad en Entomología, de la Facultad de Ciencias Biológicas de la UANL, desmitifica la imagen de la araña al decir que el 95 por ciento son inofensivas y benéficas, y sólo dos especies son tóxicas.

 

La viuda negra convive en la mayoría de los hogares del área metropolitana, al detectarse en un 80 por ciento de 150 viviendas revisadas en la realización del estudio Aracnofauna presente en las viviendas de la Zona Metropolitana de Monterrey, realizado por el especialista.

 

“Las arañas, en términos generales son benéficas, la reacción común es tener una fobia o aracnofobia, como una reacción negativa a estos artrópodos, pero tenemos que tener cuidado sólo en algunos ejemplares que son sumamente tóxicos como la viuda negra y la araña violín.

 

“La reacción de las personas es un golpe con una cancha o un escobazo, pero si es posible, como son organismos benéficos como los mosquitos, es mejor tratar de sacarlos con un recogedor y sacarlos afuera de la casa”, señala.

 

También se pueden mantener lejos de casa con un insecticida.

 

“Las comunes son las arañas saltonas, que encontramos en las esquinas en las ventanas, andan en busca de alimentos, que son los insectos su alimento preferido.

 

“Efectivamente las viudas negras sí están adaptadas a vivir dentro del ámbito humano, conviven con nosotros y las podemos encontrar en las esquinas o rincones, sobre todo en los lugares donde no hay mucho aseo, puede ser el baño, debajo de la tasa, cuando no hay limpieza frecuente ahí se pueden establecer, otra puede ser debajo de los sillones, puesto que ahí no hay mucho movimiento”, señala.

 

El entomólogo indica otro de los mitos es que son tímidas y no atacan, pues si bien es cierto, esto cambia si se sienten agredidos.

 

“Todas las arañas son tímidas, sólo cuando se siente agredidas o se siente alguna forma de ataque hacia ellas es cuando van a reaccionar y van a defenderse, es un mito que las arañas se dirigen al hombre en forma de ataque ni mucho menos, ellas son tímidas, tienden a evitar al hombre, porque precisamente lo considera a un depredador grande”, expresó el expecialista.

 

Las arañas, agrega, son artrópodos, no insectos, puesto que tienen patas articuladas como las garrapatas, ciempiés y alacranes.