13 de mayo de 2013 / 01:07 p.m.

Monterrey • La intolerancia y la frustración son una mezcla explosiva cuando de cuidado de menores se trata, de ello dan cuenta múltiples casos de maltrato infantil, algunos con consecuencias fatales como el reciente asesinato de la pequeña Alexa de 9 meses de nacida, asfixiada por su padrastro.

Israel Puente Lino, prófugo de la justicia, trató de alegar que la bebé se había broncoaspirado pero su huída termino por delatarlo, la niña fue asfixiada en su propia casa, cuando su mamá se encontraba trabajando.

Para la procuradora del Menor y la Familia, Ana Bertha Guerra Garza, son multifactoriales las causas que llevan a los hombres a este tipo de actos homicidas.

Generalmente son personas que arrastran un historial de violencia de toda la vida que les imposibilita romper la inercia, amén de la falta de involucramiento del hombre en la crianza del menor, que le impiden reconocer las mejores estrategias para poder lidiar con una situación tan natural como un acceso de llanto.

“Cuando no es equitativa la carga, digamos que no se distribuye la responsabilidad en cuanto a la crianza compartida, hay una problemática entre la pareja en la que la tolerancia se baja a su mínima expresión, y hay una cero tolerancia a la frustración y al menor detalle se desencadena y permea con los hijos”, dice.

La funcionaria estatal señala que la respuesta puede ser incluso fatal en algunos casos, y los golpes dejan de recibirlos las mujeres para tener a los menores como destinatarios, en ocasiones llevándolos a la muerte.

“Esa respuesta violenta en contra de los niños, al extremo, y vemos casos como el de esta bebe que fue asfixiada y hemos visto casos con otro tipo de factores, cuando no hay una tolerancia ni siquiera al llanto”, insistió.

Guerra Garza dijo que la vulnerabilidad del menor no detiene al agresor porque no existe una conciencia e incluso carecen del sentido común necesario para entender que el bebé no es capaz de controlar sus necesidades más básicas.

La falta de conocimiento y conciencia se unen a la historia personal del individuo, cuya reacción inmediata y primaria es justamente incurrir en un acto violento.

“Es parte de la historia personal del individuo que nunca tuvo una tolerancia a la frustración y a la menor provocación tienen esta reacción inmediata en donde se vuelcan en golpes.

“Yo podría asegurar que la mamá de esa menor es víctima de violencia intrafamiliar y otra cosa que sorprende es que hay muchas mujeres que desafortunadamente tienen una inmensa tolerancia hacia la violencia que ejercen sus parejas”.

La procuradora del Menor y la Familia explica que en la mayor parte de los casos con consecuencias fatales, hay testimonios de que hubo agresiones previas con una menor intensidad, que no fueron consideradas concluyentes por parte de las madres de los menores para tomar medidas.

Asimismo, la funcionaria estatal explica que este tipo de situaciones tienen también otras causas externas, como son el consumo del alcohol, las altas temperaturas e incluso los recesos vacaciones que derivan en que los niños permanezcan una mayor cantidad de horas al día en casa.

Señala que cuando los menores están expuestos en mayor tiempo a los padres o tutores que no tienen ningún entrenamiento son más susceptibles a ser maltratados.

Guerra Garza informó que se piensa que comúnmente son las parejas sentimentales y no los padres biológicos de los menores quienes emprenden este tipo de acciones violentas, sin embargo señaló que no es privativo de los concubinos.

“A veces son también los padres biológicos, comúnmente con la anuncia de la madre, que permite este tipo de abusos, porque también son víctimas de la violencia”, concluyó.

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Las vacaciones aumentan el riesgo

-Poco más de 4 de cada 10 casos de violencia infantil que es reportado concluye con el ingreso del menor al Centro DIF Capullos para su resguardo.

Estadísticas de 2012 señalan que se atendieron 2 mil 638 casos, de los cuales fueron comprobados 865, realizando un total de mil 884 ingresos de niños a la institución.

Aunque la media de reportes recibidos durante el 2012 es de 224, destacan los meses de octubre con 335, y julio con 305 reportes, en plenas vacaciones de verano, como aquellos con mayor número de casos.

La pérdida de una estructura en la rutina de una familia y la saturación de actividades por parte del padre o la madre aumentan las posibilidades en las situaciones de maltrato infantil.

Al estar más tiempo los niños en casa, se pueden crear diferencias entre los padres por al reparto de actividades y cuidado de los niños, ya que generalmente son las madres quienes se encargan de la crianza, pero también tienen actividades productivas.

Son los periodos vacacionales los más susceptibles a que este tipo de delitos se cometan, aunque también influye el consumo del alcohol, la faltad de comunicación entre los padres y la falta de habilidades parentales, además de la violencia de género.(Daniela Mendoza Luna/Monterrey)

Daniela Mendoza